ENCUENTRO 10: SALIENDO A VER

 

Objetivos Generales:

Tomar conciencia de nuestras formas de ver la realidad en la que vivimos.

Descubrir que el mirar la realidad en grupo enriquece la propia observación.

 

Herramientas del Animador

La metodología que nos propone la Pastoral Juvenil Latinoamericana siempre tiene como primer paso conocer nuestra realidad. El texto que sigue  aporta una pequeña síntesis,  de lo que significa "ver".

 

Ver: conocer la realidad

 

Es el momento de toma de conciencia de la realidad.  Es partir de los hechos concretos de la vida cotidiana para no caer en suposiciones ni abstracciones y buscar sus causas, los conflictos presentes que generan y las consecuencias que se pueden prever para el futuro.  Esta mirada permite una visión más amplia, profunda y global que motivará más adelante a realizar acciones transformadoras orientadas a atacar las raíces de los problemas. Sin pretender ser exhaustivos, puede ser útil a veces, utilizar alguno de los instrumentos de conocimiento de la realidad que proponen las ciencias sociales.  Hay que tener en cuenta asimismo que ninguna mirada de la realidad es neutra: siempre están presentes en ella presupuestos teóricos inspirados en criterios, valores, ideologías, etc.

De “Civilización del Amor: Tarea y Esperanza” - CELAM

 

 

Motivación

Herramienta del animador:

El ver la realidad es algo que hacemos naturalmente. Siempre estamos viendo, vemos la realidad en nuestros barrios, por la  tele,  en cosas que nos cuentan... A medida que nuestra mirada se hace más profunda esta realidad se nos hace más compleja e inabarcable. Por eso mirar con otros es una forma de ver mejor.

 

Actividad

 

- Opción A:

Comentar en pequeños grupos el cuento de "Tres  ciegos y un elefante" (Baúl de materiales Nº 1)

 

- Opción B: Juego de Kim.

  1. Se seleccionan veinte objetos bien distintos (reloj, birome, zanahoria, etc.) Deben estar en una mesa, tapados con alguna tela. Todos los miembros del grupo, deben poder verlos sin dificultad (por ejemplo estando en ronda, y la mesa en el centro).
  2. En total silencio, el animador destapa los objetos durante 2 o 3 min. Dándoles la consigan de que recuerden la mayor cantidad de objetos.
  3. Luego de tapar nuevamente la mesa, les entrega a cada uno una hoja en blanco y una birome para que escriban en silencio y en forma individual, el listado de lo que recuerdan haber visto.
  4. Reunidos en grupos de 4 o 5 personas, construir una lista más completa.
  5. En plenario, comparar cuántos objetos lograron recordar individualmente y cuantos juntos.

 

- Opción C

Escuchar la canción "¿Qué pasa en el barrio?" del grupo Los Caballeros de la Quema. (Baúl Nº 2)

 
Experiencia

1.La experiencia que proponemos es sencillamente, salir a ver qué encontramos y qué sucede alrededor nuestro. Es decir, ejercitarnos en la acción de ver la realidad. Para eso hay que formar parejas, las cuales con papel y biromes deben salir a caminar por una zona delimitada registrando todo lo que ven. Cada pareja debe ir hacia una zona distinta. Para esta experiencia, pensamos que un radio suficiente son las manzanas que rodean a la iglesia o lugar en donde el grupo se reúne. También puede elegirse un lugar específico, por ejemplo la plaza, la estación de tren u ómnibus u otro lugar concurrido. En este caso cada pareja se debe posicionar en distintos lugares, por ejemplo si es una plaza cada pareja en una esquina, y desde ahí registrar lo que ven, cómo es la plaza, las personas que ven, lo que hacen, etc. (pueden incluir lo que escuchan también).

 

2. Después de un plazo acordado (entre 30 minutos y una hora) los grupos se deben juntar y unificar los registros, reuniendo todas las miradas en una, pudiendo lograr un relato tal, como si le fueran a contar a una persona que no la conoce, qué pasa en esa plaza.

 

3. Después del trabajo, compartir como se sintieron al hacer esta experiencia de ser observadores. Qué dificultades tuvieron, cómo lo hicieron, cómo se organizaron las parejas, si algo les llamó la atención de todo lo observado, etc.

 

Profundización y discernimiento

1.       Entre todos comentan la primera parte del texto del Baúl de materiales Nº 3 ( “Constataciones” )

2.       Luego nos dividimos en grupos, que tendrán por miembros dos o tres de las parejas del ejercicio de observación y cada equipo lee la segunda parte del texto (Subtítulo: "Caminando en el ver la realidad" del baúl Nº 3).

3.       La consigna es relacionar el texto con la experiencia de observación previa por medio de la siguiente pregunta guía:

·         ¿Cuándo o cómo descubrieron que su mirada sobre la realidad fue fragmentaria, interesada, “imaginaria” y transitoria? (Si el trabajo se hace difícil, otra opción es relacionar el cuento de "Los Tres Ciegos y el Elefante" con la experiencia de observación).

4.       Puesta en común de lo trabajado en los grupos.

 

Celebración y Compromiso

Apuntamos la proa a: Escuchar la invitación de Jesús de ver la realidad desde un lugar distinto.

 

Recursos y Ambientación: Una fuente con agua y una toalla pequeña.

 

Desarrollo:

1. La celebración comienza con la lectura de un cuento de Eduardo Galeano. (Baúl Nº 4)

2. Proclamamos la lectura de la Ofrenda de la Viuda (Mc. 12, 41-44)

 

Herramientas del animador: En esta lectura vemos como la mirada de Jesús es distinta.  Él,  al ver la ofrenda de la viuda no se detuvo en lo que ofrecía, sino que su mirada penetró el corazón de esa mujer, descubriendo la verdadera ofrenda: Jesús elige mirar desde otro lugar y por eso ve que ella ofrece todo.

 

3. Gesto: “Para ver la realidad como lo hace Jesús, pidámosle que nos de una mirada nueva, profunda, del corazón. Para eso como grupo vamos a ayudarnos lavándonos los ojos unos a otros”. El gesto se puede acompañar con un canto para finalizar el encuentro.

 

 

BAÚL DE MATERIALES

 

1.       Cuento “Tres ciegos y un elefante” por Mamerto Menapace
 

Había una vez tres sabios. Y eran muy sabios. Aunque los tres eran ciegos. Como no podían ver, se habían acostumbrado a conocer las cosas con solo tocarlas. Usaban de sus manos para darse cuenta del tamaño, de la calidad y de la calidez de cuanto se ponía a su alcance. Sucedió que un circo llegó al pueblo donde vivían los tres sabios que eran ciegos. Entre las cosas maravillosas que llegaron con el circo, venía un gran elefante blanco. Y era tan extraordinario este animal que toda la gente no hacía más que hablar de él. Los tres sabios que eran ciegos quisieron también ellos conocer al elefante. Se hicieron conducir hasta el lugar donde estaba y pidieron permiso para poder tocarlo. Como el animal era muy manso, no hubo ningún inconveniente para que lo hicieran. El primero de los tres estiró sus manos y tocó a la bestia en la cabeza. Sintió bajo sus dedos las enormes orejas y luego los dos tremendos colmillos de marfil que sobresalían de la pequeña boca. Quedó tan admirado de lo que había conocido que inmediatamente fue a contarles a los otros dos lo que había aprendido.

Les dijo:

- El elefante es como un tronco, cubierto a ambos lados por dos frazadas, y del cual salen dos grandes lanzas frías y duras.

Pero resulta que cuando le tocó el turno al segundo sabio, sus manos tocaron al animal en la panza. Trataron de rodear su cuerpo, pero éste era tan alto que no alcanzaba a abarcarlo con los dos brazos abiertos. Luego de mucho palpar, decidió también él contar lo que había aprendido.

Les dijo:

- El elefante se parece a un tambor colocado sobre cuatro gruesas patas, y está forrado de cuero con pelo para afuera.

Entonces fue el tercer sabio, y agarró el animal justo por la cola. se colgó de ella y comenzó a hamacarse como hacen los chicos con una soga. Como esto le gustaba a la bestia, estuvo largo rato divirtiéndose en medio de la risa de todos. Cuando dejó el juego, comentaba lo que sabía. También él dijo: Yo se muy bien lo que es un elefante. Es una cuerda fuerte y gruesa, que tiene un pincel en la punta. Sirve para hamacarse.

 

Resulta que cuando volvieron a casa y comenzaron a charlar entre ellos lo que habían descubierto sobre el elefante no se podían poner de acuerdo. Cada uno estaba plenamente seguro de lo que conocía. Y además tenía la certeza de que sólo había un elefante y de que los tres estaban hablando de lo mismo. pero lo que decían parecía imposible de concordar. Tanto charlaron y discutieron que casi se pelearon.

Pero al fin de cuentas, como eran los tres muy sabios, decidieron hacerse ayudar, y fueron a preguntar a otro sabio que había tenido la oportunidad de ver al elefante con sus propios ojos.

 

Y entonces descubrieron que cada uno de ellos tenía razón. Una parte de la razón. Pero que conocían del elefante solamente la parte que habían tocado. Y le creyeron al que lo había visto y les hablaba del elefante entero.

 

2.       Canción "¿Qué pasa en el barrio?" de Los Caballeros de la Quema[1]

 

Saliendo a ver.

Saliendo a ver qué pasa en el barrio.

Día de gloria para el vecino

que estrena un 505.

Sale a pisarlo, a comerle la cara al sol.

Pero la suerte a veces da mate sin bombilla.

Le cruza un curda dormido

y lo estampa contra un camión.

Saliendo a ver.

Saliendo a ver que pasa en el barrio.

El Pelado (que está hasta las manos)

se puso las pilas:

labura diez horas corridas en el corralón.

Junta el billete para mandar

a su novia de 15 al cuchillo.

Pero ella no liga y

anoche tejió su primer escarpín.

Y las vecinas baldeando por no llorar.

La pizzería que no fía más.

Un Maradona en algún potrero.

Y una pared que le grita a un amor:

"Perdón no te vayas..."

Y no hay caso, el hijo del cana repite de nuevo.

Siete a marzo.

El viejo se entera y le arruina los huesos.

Va hasta el galpón.

Se mete una 9 en la boca.

Y de golpe se llena la siesta de sangre y dolor.

Y los domingos de tuco y de cancha.

Y el almacén que se cae y se cae.

Nenas que crecen, viejos que palman.

Y una pared que le grita a un amor:

"Perdón no te vayas..."

Saliendo a ver. Saliendo a ver.

 

3.       Para la profundización y discernimiento

Fuente: Publicación de REDLAC, Sao Pablo, Primavera de 1997 (adaptación)

A veces cuando queremos ver lo que pasa a nuestro alrededor nos hacemos muchas preguntas:

-          ¿Por qué la realidad se comporta frecuentemente de forma tan distinta a la forma como la entendemos, como queremos y como la prevemos?

-          ¿Por qué erramos tanto en el conocimiento que tenemos de la realidad?

-          ¿Por qué los caminos que parecían llevarnos a la satisfacción, a la paz, a la liberación, nos conducen a otros rumbos?

-          ¿Cuáles son las autoridades que reconocemos como validas en el conocimiento y por qué?

-          ¿Por qué nuestros mapas, nuestras maneras de ver la realidad, a veces nos llevan a lugares no queridos ni deseados?

 

Constataciones

El hecho de que muchas certezas a las que nos acogimos, por tradición o convicción, hoy se nos hayan derrumbado o sean insuficientes para explicar la realidad, constituye un punto de partida para replantearnos nuestra manera de entender la realidad.

 

Es posible que le hayamos dado una exagerada confianza a nuestra capacidad de conocimiento, y que este exceso no sólo nos lleve a engañarnos, sino también a imponerle a otros lo que nos parece correcto.

 

Creemos que hemos desarrollado una fuerte inclinación a ver el conocimiento que algunos llaman "verdadero" como UNO SOLO, y por lo tanto a pensar que otras formas de comprender la realidad son necesariamente erradas, no deben ser tenidas en cuenta o deben ser eliminadas.

 

Es posible que le hayamos otorgado excesivo poder a las ciencias, a la especialización científica, a los expertos, renunciando con ello a nuestra capacidad y a nuestra responsabilidad de participar en la construcción, evaluación y transformación del conocimiento de la realidad.  Todo parece indicar que estos modos de conocimiento -propios de nuestras cultura- son más parte del problema que de la solución de la actual crisis latinoamericana, pues tales modos de conocimiento no nos permiten ni comprender la situación ni salir de ella.

 

Estas reflexiones tratan de compartir desconciertos, dudas, búsquedas e intuiciones que parecieran solamente nuestras, pero que hemos venido descubriendo como preocupaciones de muchas personas en muchos países de todos los continentes que sueñan con una vida mejor para sí mismas, sus comunidades y sus descendientes.

 

Nuestro modo real de vivir moldea nuestra manera de ver la realidad y nos lleva a creer que las cosas son, sin duda, como las vemos y que otras maneras de verlas son evidentemente falsas.

 

Nuestra manera de percibir la realidad nos lleva a ver y ejecutar ciertos comportamientos como "normales" y por el contrario a rechazar otros como "anormales".

 

Si queremos transformar nuestra realidad, quizás sea conveniente ejercitar y desarrollar nuestra capacidad de criticar y modificar nuestros modos de percibirla.

 

Si queremos transformar nuestra realidad, quizás sea necesario desarrollar nuestro potencial de escucha y aprendizaje ante otras maneras de ver y vivir.

 

 

Caminando en el ver la realidad

Hay muchas maneras como las personas y comunidades humanas intentamos conocer lo real, por lo mismo hay muchas formas y tipos de conocimiento. Por ejemplo, lo que conocemos a través de la experiencia, lo que conocemos por medio de la reflexión crítica o del conocimiento creativo, de la investigación científica, de la intuición, de los sentidos, del cuerpo, de las sensaciones.

 

Inicialmente, por conocimiento (ver) entendemos todos los esfuerzos que hacemos por clasificar, entender y explicar cómo y por qué la realidad es como es y funciona como funciona.

 

Del mismo modo, vamos a entender el conocimiento como una reconstrucción fragmentanda, interesada, ímaginaria y transitoria de la realidad:

 

- Fragmentaria (en pedacitos): porque lo que vemos son siempre retazos de la realidad que encontramos en nuestra experiencia y en la de los otros.  Lo que desconocemos es quizás infinitamente mayor que todo lo que podríamos llegar a imaginar solos, incluso en grupo.

 

- Interesada: porque lo que conocemos lo captamos siempre desde algún interese, prejuicios, valores, lealtades, emociones, sentimientos, afectos, vínculos, aprensiones, tradiciones, hábitos, sueños y proyectos.  Estos aspectos orientan y limitan nuestra atención tanto como la selección de aquello que vemos, de nuestra formas de ver, de las personas y recursos para conocer.

 

- Imaginaria: porque el conocimiento no es quizá copia ni reflejo de nada, no es un espejo. Sino el esfuerzo humano serio de imaginar activa, creativa y artísticamente ciertas relaciones, estructuras y procesos en la realidad.  Es el ensayo que hacemos hombres y mujeres, de elaborar mapas para entender cómo se articula, funciona y nos afecta todo lo que nos rodea.

 

- Transitoria: porque no hay conocimiento que se mantenga intacto por siempre.  Las constantes transformaciones de la realidad, los conflictos internos de las sociedades humanas, los desafíos y las innovaciones que caracterizan cualquier experiencia, las limitaciones de nuestra capacidad para conocerlo todo; la ilimitada creatividad que tenemos, la inagotable riqueza de lo real, muestran que el conocimiento no es, estático sino por el contrario que es bastante transitorio.

 

La complejidad de la realidad es tan grande, que resultaría ridículo que uno se crea haber descubierto una verdad aplicable a todos los casos, para todas las comunidades y todas las culturas, en todas las regiones y en todos los continentes.

 

En nuestras sociedades actuales, desafortunadamente ciertos modos de conocer son favorecidos con financiamiento, publicidad, reconocimiento oficial o carácter académico. Por el contrario, otras maneras de conocer son ignoradas, despreciadas, ridiculizadas, incluso en algunas ocasiones reprimidas, prohibidas y perseguidas.  Esto es un gran peligro, pues cuando una cultura, nación o grupo se siente dueña de la verdad, produce miedo, dolor y muerte a quienes tienen otras formas de ver y vivir la vida.

 

Quisiéramos que estas ideas sobre el conocimiento sean recibidas apenas como una invitación provocadora:

 

-        a confrontar constantemente nuestros conocimientos con la realidad siempre cambiante;

-        a dialogar respetuosa y abiertamente con toda comunidad o persona que quiera compartir versiones diferentes de la realidad;

-        a desencadenar toda nuestra inventiva, creatividad e imaginación para ponerlas al servicio de pensar la vida de maneras más constructivas, pacíficas, cooperativas y amorosas, aún en medio de las contradicciones y los conflictos que surgen en lo cotidiano;

-        a ejercitar osadamente nuestra capacidad de reflexión crítica, comunitaria y personal, sobre las cosas que aparecen hoy a nuestro conocimiento como muy claras y evidentes.

 

No pretendemos que todos lleguemos a una visión única y universal de la realidad. Esto quiere ser un aporte para dinamizar, abrir, flexibilizar, criticar, enriquecer y rehacer permanentemente nuestro conocimiento de la realidad, junto a otras grupos y en la confrontación constante con la realidad cambiante e infinita... Todo ello con el objetivo de contribuir un grano más al cultivo de una vida humana, personal y colectiva, más justa, pacífica, optimista, armónica y placentera, para toda la humanidad.

 

 

4.        Del libro de los abrazos / cuento de Eduardo Galeano

 

Diego no conocía la mar. Su padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla. Viajaron al sur. Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.

Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.

Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:

- Ayúdame a mirar!

 

 

  Gracias por difundir los Encuentros para

acompañar el camino de los jóvenes 2002