Encuentro 18: Responder con la vida

 

 

Objetivo General: Descubrir en los distintos estados de vida, los diversos caminos para construir el Reino en nuestra sociedad.

 
Motivación

Apuntamos la proa a reconocer distintos estados de vida.

Materiales y Recursos: Afiches y marcadores.

 

Actividad:

1. Divididos en tres grupos, cada uno deberá dibujar las características de la profesión o el estado de vida que le corresponde, sin dibujar a la persona: El grupo A, dibujará: Bombero, Maestro. Sacerdote. El grupo B. Cantante. Enfermero, Laico. El grupo C. Carpintero, Político, Religioso.

2. En la puesta en común los demás deberán adivinar de qué se trata.

 
Experiencia

Apuntamos la proa a: Tomar conciencia de los distintos llamados y de su especificidad.

Recursos y Materiales: Fragmentos de textos mezclados del Baúl Nº 5. Tres carteles que digan “Laicos y laicas”, “Pastores” y “Religiosos y religiosas”.

 

Actividad

El animador coloca desordenadas , los distintos fragmentos, con textos que describen la especificidad de ser un cristiano “laico, sacerdote o religioso”, junto a tres tarjetas que dicen en letras grandes, cada uno de estos llamados.

Se invita a que entre todos, vayamos ordenando los fragmentos con la siguiente consigna: ¿Como describirías el llamado a ser laico/a, a ser sacerdote, y a ser religioso/a?. Si es un grupo con pocos integrantes, cada uno puede eligir bajo qué cartel colocar un fragmento y explicar por qué, hasta que todos queden “ordenados”. En el caso de ser muy numeroso, pueden dividirse en equipos, y darle a cada uno, un juego completo de textos para ordenar.

 

Profundización y discernimiento

Apuntamos la proa a: Dejarnos interpelar por la experiencia profunda de ser seguidores de Cristo, de distintas maneras en la Iglesia y en el mundo.

Recursos y Materiales: Testimonios del Baúl Nº 6.

1.       Se dividen en grupos pequeños. A cada uno se le entrega uno de los textos del Baúl 6, para que lean y subrayen aquellas ideas que les resulten importantes.

 

2.       Puesta en común: ¿Qué nos llamó la atención de lo que he leído? ¿Qué pensamos de la experiencia de vida de estas personas? ¿Conocemos otras personas que vivan de esta manera (laico- religioso- sacerdote) ¿Me relacioné con alguno de ellos? ¿En qué enriquecieron mi vida? ¿Te sentís capaz de seguir alguno de estos caminos?

 

Celebración y Compromiso

Apuntamos la proa a: Celebrar que Dios nos regala distintas maneras de seguirlo.

Recursos y Ambientación: Un cirio, del que penden cordones de distintos colores vivos. Biblia.

 

Desarrollo

 

1. Proclamamos 1Cor 12, 4-11

 

Herramienta del Animador:

Cada cordón, unido al Cirio, representa un estado de vida... si todos estamos unidos “a un mismo espíritu”, sin pensar que unos son superiores a otros, o que hay “cristianos de primera” y “cristianos de segunda”, naturalmente lograremos formar un único cordón, más grueso y firme, más difícil de cortarse y que contiene en sí mismo la diversidad de los distintos dones. Este misterio, de ser uno siendo distinto, es el que nuestro mismo Dios nos ha revelado gracias a Jesús: por Él y en Él, descubrimos que nuestro Dios no es una soledad, sino una común unión de personas distintas. Los cristianos tenemos la enorme responsabilidad de demostrarle al mundo que se puede vivir unidos, siendo distintos, respetando cada uno sus dones y capacidades. Este misterio de la Trinidad es el que nos anima a apostar a la unidad, sumando nuestras diferencias, como riquezas que nos fortalecen.

 

2. A partir de lo vivido hoy, compartimos como  “resuena” esta palabra en nuestro interior. Pueden guiarse con las siguientes preguntas: ¿Cómo creemos que esta lectura ilumina el tema de los diversos estados de vida, dones y carismas dentro de la Iglesia? ¿Cómo creemos que se logra la unidad en la diversidad? ¿De qué manera cada carisma o don enriquece a los demás?

 

3. Como gesto final “trenzamos” entre todos, los cordones, mientras cantamos o escuchamos una canción sobre el ser Iglesia, por ejemplo “Somos un Nuevo Pueblo”.

 

 

BAÚL DE MATERIALES

 

5.       Textos sobre Estados de vida[D1] 

(Adaptación libre del libro del P. Luis A. Gallo “La Iglesia de Jesús. Mujeres y hombres para la vida del mundo Curso de Eclesiología 1998)”

 

Estos textos, que aquí figuran bajo un título, deben copiarse en forma separada y ser mezclados.

Cristianos y cristianas Laicos en la Iglesia.

a.       No son, como se entiende en el habla común, quienes prescinden deliberadamente de toda confesión religiosa, todo lo contrario. En el contexto eclesial, designa al grupo más numeroso de fieles cristianos, con una vocación y un estilo específico al servicio de la Iglesia y del mundo.

b.       Son quienes, integrados a la Iglesia por el bautismo, tiene el regalo y el deber de ser sacerdotes, profetas y reyes, a imagen de Jesús: siendo “puentes” vivos, entre Dios y sus hermanos, anunciando la Palabra de Dios y denunciando la injusticia y el desamor, y comportándose como “señores” de las cosas y administradores de todo lo creado.

c.       Es propio de su vocación, el actuar buscando “hacer crecer el Reino de Dios”, fomentando los valores del Evangelio en la vida de familia, la cultura, la economía, el arte, las profesiones, las instituciones de la comunidad política, las relaciones internacionales, etc.

d.       Su trabajo en “el mundo” (relacionándose y evangelizando con el ejemplo de vida, aquellos espacios “extraeclesiales”) no los  excluye de tener responsabilidades y ámbitos de acción propios, en la vida de la Iglesia (la pastoral, la liturgia, la catequesis, etc.)

e.       Ocupan un puesto de “vanguardia”, en la Iglesia, en muchos temas “van delante” por estar más en contacto con el mundo del trabajo, la ciencia, la política, la educación... por eso en estrecha unión con los demás miembros del Pueblo de Dios, tienen la responsabilidad de discernir “los signos de los tiempos”, es decir, buscar los modos de actualizar el mensaje de Jesús, siempre vigente.

f.         Pueden administrar el sacramento que consagra su amor de pareja, y los hace signo del amor que Dios tiene por toda la humanidad. Así, pueden comprometerse, por los votos del matrimonio a ser signos del amor de Cristo por la Iglesia, viviendo la fecundidad, la fidelidad y la unión indisoluble.

 

Cristianos pastores en la Iglesia. (sacerdotes)

a.       No son, como se ha creído durante mucho tiempo, los “más importantes”, dentro de la Iglesia, sino servidores, animadores y coordinares de la comunidad eclesial, que ejercen un rol de paternidad para con los miembros de la Iglesia e indirectamente para con todos los demás hombres y mujeres que no pertenecen a ella.

b.       Es cierto que sin su ministerio la Iglesia no existiría, como tampoco sin pueblo.

c.       Son quienes, habiendo recibido por la imposición de manos el sacramento que los consagra al servicio de Dios y de los hombres. se ofrecen para que Cristo mismo actúe a través de ellos, siendo “puentes” que acercan a Dios a sus hermanos.

d.       Es propio de su vocación, siempre en comunión con los Obispos,  predicar la Palabra, estimulando y orientando a la comunidad en la comprensión vital y la proclamación de la propuesta de JESÚS, ayudar a sus hermanos a ser santos, celebrando los sacramentos y organizar, coordinar y hacer funcionar la comunidad.

e.       Hacen presente a Jesús REALMENTE, ya que es Cristo mismo el que les ha confiado su triple misión.

f.         El sacramento que reciben, posee tres grados, (diaconado, presbiterio y episcopado), él último grado, los consagra como sucesores de los apóstoles, siendo los diáconos y sacerdotes sus colaboradores.

g.       Pueden llegar a vivir el servicio del ministerio petrino, es decir ser Papas, que como Obispo de Roma y sucesor de Simón Pedro, es cabeza de toda la Iglesia.

h.       Ponen toda su persona a disposición de Dios, para ser sus instrumentos, en esto está fundada la razón de su celibato.

 

Cristianos y cristianas religiosos.

a.       Son quienes aceptan el llamado a vivir de la misma manera que lo hizo Jesús, pobre, virgen, obediente y dedicado exclusivamente al Padre y a su reino.

b.       Aunque no pertenezca a la estructura jerárquica de la Iglesia, pertenecen sin dudas a su vida y a su santidad.

c.       Viven en comunidades servidoras de aquellas realidades apremiantes en el mundo o en la Iglesia., respondiendo al grito de auxilio de parte de los otros.

d.       Orientan sus vidas hacia lo que quedará: el amor de Dios y del prójimo, el Reino de Dios, la Voluntad del Padre. Se convierten en signos del mundo futuro, nos recuerdan que con los bienes materiales no podemos comprar los bienes eternos, que la sexualidad no es la finalidad última de nuestro cuerpo y que lo que realmente importa en cada estado de vida es cumplir la voluntad de Dios.

e.       Por el voto de la pobreza se comprometen a vivir sin propiedad personal, lo necesario se posee en común,  y se usan las cosas en la medida en que se necesitan para el trabajo por los otros.

f.          Por el voto de la castidad renuncian al matrimonio para poder servir a todos, y así ser padres y madres fecundos espiritualmente.

g.       Buscan cumplir solamente la voluntad del Padre, y por eso confían en la decisión de sus superiores, quienes (siendo los primeros en tener el deber de responder a la voluntad de Dios) buscan y disciernen el bien para toda la comunidad dejándose guiar por el Espíritu.

 

 

6.       TESTIMONIOS SOBRE LA VOCACIÓN

 

a.      CARTA A UN FUTURO SACERDOTE

 

Querido Carlos:

Falta un ratito para que te ordenes cura... Como diría Serrat: "Todo está listo, el sol, el pan, el agua, el barro..., pero si falta Usted, no habrá milagro". En esta semana hemos laburado fuerte por la ordenación; cuanta generosidad, cuanta disponibilidad y servicio de tanta gente he percibido y constatado...

 

Sin embargo, lo más fuerte para mí, es la reflexión a la que tu decisión me llevó. No hace mucho me decías: - " a lo largo del año me dijiste muchas cosas, pero date cuenta que hace rato que no nos encontramos..." Creo que esa frase me pegó y la voy repitiendo a lo largo de este tiempo pastoral: "necesidad de encontrarnos...", salir de mi mismo para pensar en vos, en tu situación, ponerme en tu lugar, acompañarte... En estos días he pensado en tu ordenación y una vez más (cuando no) en mí.

Hace casi 10 años, yo estaba en tu misma situación; hace casi 10 años mi corazón vibraba fuertemente al anunciarlo a Jesús y mi fuerza no me achicaba, para cambiar esas cosas que ya no compartía con la Iglesia... Hace casi 10 años, vivía papá y pensaba que había tiempo para charlar y discutir una y otra vez, en almuerzos o mateadas algunos temas, que tal vez no nos llevarían a ninguna parte... Hace casi 10 años, amaba y estaba feliz en medio de los pibes; el quedarme con resto era una experiencia que la veía desde lejos y pensaba que valía la pena gastar toda mi vida por Jesús...

 

Hace casi 10 años no sabía los caminos que Él me invitaría a recorrer, no me imaginaba las dificultades, las alegrías, aquellos encuentros con personas en los que me hablaría tan fuertemente... Hace casi 10 años yo conocía mis capacidades y creía saber mis límites... Hace casi 10 años yo estaba disponible a lo que viniera, y creía que pasara lo que pasara yo permanecería siempre fiel a Él... Hace casi 10 años yo había hecho experiencia de vivir y trabajar junto a otros hermanos salesianos y ya había experimentado la diferencia entre compartir la vida y estar juntos para rezar y comer... Hace casi 10 años yo decía lo que pensaba al toque, con quien fuera y a donde fuera...

 

En esta tarde constato que el tiempo ha pasado..., y con él muchas cosas... Hoy sigo creyendo que me vida tiene sentido al gastarla por Jesús; más allá, que más de una vez me sienta encerrado en laburos o situaciones de un rol que no me hace presentarme como un pastor bueno... Hoy sigo enamorado de estar en medio de los pibes y mi corazón late con fuerzas, aunque más de una vez me duela perderme el día en mil cosas y no haber charlado al menos con un pibe o piba... Hoy ya he constatado con "creces", que no soy superman, y que hay situaciones en las que no veo claro, no tengo respuestas o que no tengo fuerzas para seguir... Hoy más de una vez, me sorprendo pensando en papá y me descubro más parecido a él.

 

Hoy más de una vez me gustaría volver a trenzarnos y con mucha más humildad, reconocerle mate de por medio cuanta razón tenía en muchas cosas... Hoy cuando la realidad cotidiana me lo permite, me vuelvo a conmover cuando una persona me abre su corazón y en su historia reconozco, y me reconozco parte de esta bendita historia de Salvación... Hoy constato más de una vez, que no soy todo de Jesús, que me guardo tiempos, energías, posibilidades de escucha y oportunidades para dialogar con otros y no con Él...

 

Hoy sé, que más de una vez Él no es el centro de mi vida, y que el estrellarme contra la pared o el morder tanto polvo, reside más en mi soberbia y autosuficiencia que en su incondicional amor... Hoy me descubro como seguro detrás de este "rol de duro" que vendo, que me da seguridad y hace que en muchas situaciones las cosas funcionen... Hoy sé, que cuando más he experimentado mi vulnerabilidad, más ha abundado la gracia..., hoy me conmueve celebrar un bautismo, ser testigo del amor entre un hombre y una mujer que quieren ser sacramentos de Jesús para los demás... Hoy constato que Dios pone en mi, palabras de aliento y de esperanza cuando visito un enfermo, acompaño a una familia en la despedida de un ser querido, o cuando escucho con tristeza y angustia a aquellos que me hablan del vivir sin horizontes...

 

Hoy creo que no he vivido en vano estos casi 10 años, y me vuelvo a sorprender al recordar lugares, personas, circunstancias en las que Jesús siempre estuvo, aún sin darme muchas veces cuenta...

Hoy tengo mucho mas experimentado mis talentos y dones, sé el bien que puedo hacer, pero más fuertemente tengo conciencia que soy frágil, que solo no puedo, que me zarpo y tiro todo por la borda cuando me sale "mi toro salvaje" y hago pelota a los otros con mi frontalidad... Hoy creo que Santiago tenía razón, ya que no puedo decir todo lo que pienso y siento, y que hay momentos y momentos para cada cosa... Hoy por más vuelta que le dé, (me acuerdo de dos consejos que me dieron dos salesianos a los que quiero, frente a las dificultades que tendría que afrontar como salesiano: " VIVÍ" y "TE BASTA MI GRACIA") tengo más claro que voy conociendo más profundamente el amor que Dios me tiene y voy creyendo más en Él; aunque esta constatación no sea directamente proporcional a mi fidelidad...

 

Hoy constato "esto que soy" y eso es lo que le doy a Jesús. Tal vez no sea tan lindo, tan prolijo y tan vistoso. Hoy mi realidad es esta. Y desde esta realidad intento darme. Tu ordenación me sorprendió estableciendo estos parámetros... Lo último; hoy sé que no es tan fácil vivir en comunidad, hoy acepto con más serenidad que hay distintos tipos de comunicación, que hay distintos niveles de compartir y que es posible vivir y trabajar juntos, aunque más de una vez me cueste un huevo y la mitad del otro... Gracias porque no permitís con tu cercanía, que me "instale"...  Gracias porque de una y otra forma me ayudas en este tiempo a salir de mis encierros para encontrarnos... Gracias porque tu ordenación me hace imaginar por momentos papá y me enorgullece sentirte hijo así (más allá que las leyes de la naturaleza opinen diversamente). Gracias porque tus ideales me ayudan a no abandonar las utopías que anidan en mí... Gracias porque sos mucho más signo de Dios en este tiempo para mí, de lo que vos mismo te imaginas... Gracias porque Dios "en la vida en directo" me hace sentirte "un gran hermano"...

 

Por último, pase lo que pase, sabe que estoy; pase lo que pase; más allá de mi laburo; más allá de mis estados de ánimo o cualquier otra cosa, quiero estar. Como desde febrero del 2000 cuando llegabas a casa, hoy con más fuerza quiero decirte: "Si querés te acompaño en el camino"... Volviendo a Serrat, en esta tarde todo esta listo, son muchos los que te han acompañado hasta aquí, está Jesús, seguramente habrá milagro... Te quiero mucho, mucho. María te acompañe siempre, sobre todo por los borrascosos mares... Dios bendiga tu sacerdocio.

Fabián

 

b.      SER MISIONEROS

 

A mi colegio de monjas llegaban de vez en cuando a visitarnos, algunas misioneras recién llegadas de Nigeria o Mozambique. Eran mujeres que habían entregado su juventud a Dios y que, después de profesar habían solicitado voluntariamente su traslado a aquellas regiones fustigadas por el hambre, la pólvora y las epidemias más feroces, para inmolarse en una tarea callada. Eran  mujeres enjutas, prematuramente encanecidas, calcinadas por un sol impío que habían agotado los últimos vestigios de su belleza, y sin embargo risueñas, alumbradas por convicciones indómitas. Habían renunciado a las ventajas de una vida regalada, al regazo protector de una familia, de la congregación, para agotarse en una labor tan numerosa como las arenas del desierto. Entregaban su vida fértil, en la salvación de otras vidas con un denuedo que parecía incongruente con su fragilidad. Con pocas monedas y mucho entusiasmo ponían en marcha comedores, hospitales y escuelas, repartían medicinas, alimentos y consuelo espiritual, enseñaban a los indígenas a labrar la tierra y a cocer el pan. También acompañaban la agonía de muchos niños, apaciguando el dolor de muchos enfermos. Por eso me preguntaba ¿De dónde sacan fuerzas para tanto? “Un día descubrí que Dios no era invisible, su rostro asomaba en el rostro de cada hombre”- recuerdo que em contestó una de aquellas misioneras- Ese descubrimiento la había obligado a rectificar su destino: “Si no atendía esa llamada, no merecía la pena seguir viviendo”. Y así se fueron al África o cualquier otro lugar del mundo, con el petate mínimo e inabarcable de sus esperanzas, dispuestas a contemplar el rostro multiforme de Dios. Y así, en un ejercicio de caridad continuo, “gastaban su vida” por amor, y muchas veces, entre enfermedades y guerras, la muerte las sorprendía, ligeras de equipaje,dejando en el corazón de tantos hombres y mujeres, su recuerdo y su amor.

(Texto adaptado de Misión Joven -revista de Pastoral Juvenil- , mayo 2001)

 

c.       ESPOSA - MADRE – CATEQUISTA

 

En este orden se realiza mi realidad de ser mujer. He integrado estas tres palabras en mi vida, con un adjetivo del que me siento orgullosa: “cristiana”. Sueño con ser una buena esposa, madre y catequista cristiana, así entiendo yo mi ser mujer.

 

ESPOSA:

Imaginaba que debía ser muy fácil ser esposa  cristiana, cuando este estilo de vida es compartido por el esposo y los hijos, pero para mí es difícil. En circunstancias y momentos de mi matrimonio, la respuesta cristiana me ha costado., sobre todo, sabiendo que estaba en juego “aceptar al otro”. Ya llevábamos unos años de matrimonio y habíamos adquirido “pequeños vicios” que parecen no tener importancia, pero que a la larga se “enquistan” y nos llevan a la rutina y el desamor. Al darme cuenta de esto, comenzó una estupenda aventura: “hacer felicidad”, crear felicidad y hacerlo de una manera nueva, que nos sorprendiera tanto a él como a mí. Descubrir Juan 10, 10 fue clave en este proceso: Jesús me daba vida, y vida en abundancia. No podía dejar al ladrón que me robara mis ilusiones, suponiendo muchas veces sentimientos y no hablando claro; no podía dejar que mataran las actitudes mejores que había dentro de mí para hacer feliz a mi esposo, permitiendo que la rutina y el cansancio se impusieran en nuestra intimidad, y perder así la posibilidad de ser felices. Teniéndome muchas paciencia empecé a cambiar mis actitudes lentamente, cambié mi  mal humor por una sonrisa, la falta de tiempo por disponibilidad, la impaciencia por escucha. Y nuestra vida juntos se vuelve abundante, y damos gracias por hacernos felices, estando unidos.

 

MADRE:

Ser madre ha sido una opción, soy madre de tres hijos... ser madre es un gran desafío, cada hijo y cada edad tiene sus propios problemas. Ser madre es asumir desde el principio, el servicio y la ternura, a la vez que la educación, la exigencia y la comprensión. Todo esto sabiendo que los hijos no son nuestros, sino del mundo. La etapa de la infancia no me resultó difícil, con cariño y un poco de orden, funcionaba todo de manera correcta. La adolescencia ha sido una “enfermedad” que se ha curado con mucha firmeza en los límites, aunque siempre poniendo la comprensión por encima de la exigencia. Y gracias a Dios, llegó la juventud. Cada uno de mis hijos es único e irrepetible, cada uno me ha hecho sentir madre de manera diferente. Ellos han sacado lo mejor que tenía dentro de mi como mujer, madre y cristiana. Ahora que son mayores, y no son precisamente practicantes, me doy cuenta de que están de que están educados con “talante” cristiano, que tienen firmes sus criterios: son  muy amigos de sus amigos, son fieles y leales, respetuosos y generosos, y sobre todo, están al servicio de quien los necesita. ¿No es esto dar vida y vida en abundancia?  Tienen sus defectos, como todos, pero intentan por lo menos que en la casa tengamos todos armonía. Sé que como madre he cometido muchos errores, pero siempre ha sido ese mi derecho, equivocarme de buena fe, y ellos lo saben.

 

CATEQUISTA:

Mi tercer opción,  ha sido hacerme catequista. Jamás pensé, cuando dije sí, lo que iba a cambiar mi vida interior. Hasta ese momento mi compromiso cristiano, había sido como esposa y madre, siempre en búsqueda. Pero la catequesis también es escuela de vida, y poco a poco fue entrando en el día a día eso de “evangelizar”. Todo ha pasado de manera suave y sin suaves atropellos, pero cambiando radicalmente mi manera de sentir la opción por el reino. La catequesis me ha exigido mucho, y me ha cuestionado mucho: he tenido que estar atenta a la realidad de los jóvenes, he intentado ser coherente para asumir aquello que tenía que anunciar. Estando abierta y cuidando mucho mi formación para poder contestar y contestarme los interrogantes que la catequesis plantea. Y así vivo mi madurez, acompañada por la oración al Padre, el amor de mi marido, el cariño de mis hijos, la amistad de mi amigos, y de los catecúmenos, siempre intentando que el Reino esté mas cerca de todos.

 

Ma. Carmen Cirujano / Revista Catequistas, Nº 128