Encuentro 11 : Al costado del mundo

 

Objetivos Generales: Comprender las nuevas realidades sociales que se dan en nuestro mundo.Reconocer a Jesús como aquel que incluye a todos, sin diferencias.

 

Motivación

Apuntamos la proa a: Comenzar vivenciando a partir de un simple juego, el gozo o satisfacción de “estar dentro" y el dolor o malestar de “estar fuera".

 

Actividad

 

Opción A

Juego de la Isla/Balsa: en el piso se dibujan con tiza círculos de distintos tamaños, la idea es que en el primer círculo quepan todos los integrantes del grupo parados, el siguiente debe ser un poco más pequeño y así varios círculos hasta que en los últimos círculos solo entren pocas personas.

 

1.       Se comienza contando una historia "... estando el grupo realizando un viaje en el bote, éste se comienza a hundir, saltando al agua todos logran llegar nadando a una isla (primer círculo que el animador indica invitando a todos los participantes a pararse dentro de este).

2.       Pero esta isla por un movimiento sísmico comienza a hundirse, por lo que todos deben llegar nadando hasta la siguiente isla, pero ojo porque el mar está lleno de tiburones que se comerán a aquellos que no puedan llegar a tierra firme..." (así el animador ira indicando las sucesivas "islas" de mayor a menor, y retirando del juego a aquellos que queden por fuera de los círculos, los que deben separarse y sentarse lejos de la zona de juego.)

 

Opción B

Juego de saltar la brecha: Se colocan dos sogas en forma  paralela y próximas, todos los miembros del grupo se colocan de un lado y el animador los invita a saltar del otro lado. una vez que lo hicieron se separan las sogas, y nuevamente deben saltar. Así se irán separando las sogas cada vez más hasta que ya solo dos o tres sean los que consiguen saltar al otro lado. Los que no logren saltar al otro lado, deben quedar fuera, observando.

 

Opción C

Llevar una torta (debe ser hecha en un molde redondo) a la reunión para tomar con mate. Solo que esta debe ser cortada en forma tal que algunos pocos reciban porciones grandes, otros porciones normales y algunos nada.

 

2. Luego de los juegos o de comer la torta se invita a los participantes a compartir como se fueron sintiendo a medida que transcurría el juego. Especialmente buscando comparar lo que sintieron aquellos que primero quedaron fuera del juego con los que ganaron.

 

Herramientas del Animador:

Con estos juegos se pueden vivenciar dos nuevas categorías que dividen a nuestra sociedad en dos grupos: uno pequeño el de lo incluídos, aquellos que gozan de bienes, educación, cobertura médica, empleo, etc. Por otro lado el grupo mayoritario y en aumento es el de los excluídos, aquellos que por falta de recursos económicos y principalmente por no tener empleo con una remuneración digna, son marginados de la sociedad y vulnerados sus derechos.

 

Experiencia

Opción A

Panel. Invitar a personas de la comunidad que estén comprometidos con trabajos en sectores marginados o excluídos. La idea es que cuenten sobre su trabajo, sobre la realidad con la que se enfrentan, sus experiencias (pueden ser voluntarios de Cáritas, miembros de grupos misioneros, trabajadores sociales, integrantes de organizaciones de la sociedad civil, etc.)

 

Opción B

Analizar los indicadores de Necesidades Básicas:

1.       Proponerle al grupo, construir una encuesta (con no más de 10 items) a partir de la cual establecer si una persona tiene sus necesidades básicas satisfechas o no.

2.       Luego comparar lo que pensó el grupo con los items de las Necesidades Básicas del Baúl Nº 5.

 

Profundización y Discernimiento

Actividad:

Leer de a dos el texto del Baúl Nº 6 “¿Acaso soy yo el cuidador de mi hermano?” y responder  las siguientes preguntas guía: ¿A qué nos invita este texto? ¿Cómo lo hacemos?

 
Celebración y compromiso

Recursos y Ambientación: Una cruz de papel, grande colocada en el piso. Velas encendidas (una para cada uno) Diarios y revistas actuales, cinta o pegamento, marcadores.

 

Desarrollo

Entre todos los miembros del grupo se buscan en el diario noticias que nos muestren la exclusión de todos los días. A medida que van encontrando, se recortan se pegan en la cruz y se apaga una vela. Así hasta que todas la velas estén apagadas. Se retiran los diarios sobrantes y se invita a leer las noticias, alguno las puede leer en voz alta.

 

  1. Proclamamos la Parábola del Buen Samaritano (Lc.10, 25-37) El animador cuenta al grupo como Jesús es el Buen Samaritano que se compadece de la humanidad sufriente al costado del camino, y “bajándose del caballo”, la cura y la cuida.
  2. Una vez finalizada la lectura, se da vuelta la cruz y se invita a escribir gestos concretos de nuestra vida en la que actuamos como el Samaritano, momentos en que fuimos jóvenes que incluimos o cuidamos a nuestros hermanos.
  3. Se invita a acercarse a leer lo que se fue escribiendo, y a pensar en un pequeño gesto de inclusión para realizar esta semana.

4.       Como signo de ese compromiso, invitamos a encender una vela y a expresar en voz alta el compromiso. Al final se puede rezar con la canción "Signos de amor" (Baúl 7)

 

 

 

BAÚL DE MATERIALES

 

5.       Necesidades Básicas[1]

 

Desde su origen, para poder vivir, los seres humanos tenemos necesidades de distinto tipo: personales, familiares, comunitarias y sociales. Para dar respuesta a las distintas necesidades tenemos que tener en cuenta las costumbres de la gente, el clima, las tradiciones, las creencias y sobre todo su dignidad de personas, mencionamos algunas de ellas:

 

1.       Subsistencia: para alimentarnos, vestirnos y vivir en una vivienda digna.

2.       Protección: para poder vivir en un ambiente sano, prevenirnos de enfermedades...

3.       Afecto: para crecer más plenamente, para desarrollarnos a través de los vínculos familiares y de amistad.

4.       Participación: para poder construir con otros, con miembros de mi comunidad, para opinar y actuar en temas que nos interesan.

5.       Recreación: porque también necesitamos jugar, pasear, divertirnos y descansar.

6.       Identidad: es la posibilidad de pertenecer a una familia, una cultura, un lugar.

7.       Creación: para producir obras, ideas y acciones para el bien de las personas.

8.       Entendimiento: tener estímulos y oportunidades para conocer, investigar, estudiar, experimentar, lo que nos permite conocernos a nosotros mismos, a los demás, al mundo.

9.       Libertad: para poder pensar y hacer con plenitud de nuestros derechos, para buscar el bien.

10.   Trascendencia: la posibilidad y capacidad de desarrollar el don del la fe, de una creencia.

 

Como vemos, las necesidades básicas, son tanto materiales como espirituales. Las primeras se pueden satisfacer con productos o bienes materiales (alimento, vestido, vivienda), las segundas sólo pueden ser cubiertas a partir de las relaciones que el hombre establece con otras personas, creando vínculos de amistad, de hermandad; y también a partir de su relación con Dios y con la naturaleza.

 

 

 

6.       ¿Acaso soy yo el cuidador de mi hermano? Fernando Montes Junín de los Andes. Revista El Patio - Formen Todos un Solo Corazón  Año XII - Nro. 109

 

He concluido el décimo Seminario de Formación teológico: regalo del Señor para alentamos en el camino de Jesús. Y me vengo con un clamor mil veces repetido: CUIDAR.

 

Lo expresaron los jóvenes, los jubilados, los indígenas, los obispos, los docentes, las mujeres.  Lo dijimos y escuchamos todos.  Y me di cuenta que este clamor -casi un grito- no es una palabra más. Pienso en Aucapán, una comunidad mapuche de la provincia de Neuquén. Allí, unas 150 familias, arrinconadas por gobiernos, leyes y estancieros, siguen apostando a la vida, a la causa indígena. Al llegar a la comunidad uno encuentra siempre dos chicos cuidando sus animalitos. En verano y en invierno.  Mañana y tarde. Cuidan sin cansarse de cuidar. Van a la escuela día por medio para que nunca los animales se queden sin cuidador.  A veces los encuentro tranquilos, sentados en el suelo.  Otras, se los ve inquietos en busca de la oveja que se perdió. Pero allí están siempre.  Sin faltar un solo día.  Pienso en Petronila, una anciana casi centenaria, que vive en la comunidad de Atreuco.  Ya conoce poco, habla poco, también.  Pero a su lado, cuidándola, está siempre Cannen, una de sus hijas.  No la deja nunca.  Y también vienen sus otros hijos y sus nietos. Como si todos cuidaran ese pequeño hilo de vida que aún queda. Pienso en Dios: el gran cuidador de su pueblo.  "ustedes serán mi pueblo y yo seré el cuidador de ustedes".  El Antiguo Testamento es como un himno a esa misión que Dios asume para sí.  Cuidar al pueblo, sobre todo, a los más pobres de su pueblo.  Al huérfano, a la viuda, al extranjero.

Pienso en Jesús, Buen Pastor que como los chicos de Aucapan, conoce a sus ovejas, las llama por su nombre.  Las envía al campo por la mañana y las encierra al atardecer cuando aparecen los peligros de la noche.  Pero nunca las deja solas.  Donde están las ovejas allí está El.  Es la misión que su Padre le confió.

 

Jesús es el cuidador de lo pequeño, de lo que no cuenta.  De la semilla de mostaza, de los pájaros del cielo y de los lirios del campo.  De la oveja perdida.  Del pobre Lázaro y del publicano.  De los novios de Caná y del ciego Bartirneo. Pienso también, en Abel, cuidador de ovejas como tantos campesinos pobres y asesinado por su hermano Caín.

                                    - "¿Dónde está tu hermano?  ", le pregunta Yavé Dios.

                                    - "No lo sé.  Acaso soy yo el cuidador de mi hermano ".

 

La vida diaria nos dice que todo lo pequeño necesita de cuidadoLo frágil.  Lo débil, lo que recién despunta a la vida. No es fácil cuidarSólo cuida de verdad el que es sencillo, el igual, el que se siente rodeado de fragilidad, el pobre, el hermano, el de corazón compasivo.

Hoy todo es frágil y pequeño en la Iglesia de los pobres.  Somos frágiles las personas, la comunidades, los grupos bíblicos, los grupos de jóvenes, la catequesis familiar y tantas plantitas más.  También las organizaciones populares están suspendidas por un hilo casi invisible como la telaraña.  Hilo muy delgado, amenazado por miles de enemigos, de afuera y de adentro.  Hilo que necesita mucho cuidado.

 

¿Qué pasaría si nos cuidáramos más entre todos?

Si los médicos cuidaran más a los enfermos, si nos cuidáramos más entre vecinos, si cuidáramos más a los ancianos, a los débiles, a los jubilados, a los chicos. ¿Qué pasaría si los pastores cuidáramos más al Pueblo de Dios? ¿Y si el pueblo cuidara más a sus pastores, ayudándolos a vivir en coherencia y fidelidad?¿Hubieran mirado hacia atrás tantos amigos y compañeros que habían puesto, con entusiasmo, su mano en el arado y que hoy han bajado los brazos? Cuidar parece una palabra conservadora.  Y es un engaño.  Porque cuidar es resistir, es dar la mano, es defender.  Es decirle al otro: "Aquí estoy".

 

Es difícil cuidar porque exige cambiar la mirada.

Si la mirada es opresora o paternalista, indiferente o proselitista, mi cuidado es engañoso.

Necesitamos la mirada del Buen Samaritano que se hizo cargo del herido y con cariño le vendó sus heridas. Más aún hoy.  En esta sociedad de la eficiencia neoliberal donde lo pequeño y lo inútil no cuenta, donde lo frágil muere y desaparece.  Tal vez sea este el desafío de hoy ser comunicadores de ternura, cuidar la vida, rescatar la dignidad de los pequeños. Y entonces podremos decirles con nuestra vida a tanta ideología decadente inspirada en el asesinato de Abel, el cuidador de ovejas: "Sí, Caín., Vos sabés dónde está tu hermano.  Vos tenés que ser su cuidador!".

 

 

 

 

 

 

7.       Signos de amor

 

Debes encender una luz aunque sea pequeña

si ella se apaga este mundo será una tiniebla.

Debes intentar el amor y no cerrar más tu puerta

vale la pena su brillo aunque sea pequeña.

No permitás que la noche invada tu vida

hay mucha belleza en vos para que esté escondida

no le negués a los otros, tus ojos, tu amor, tu voz, tu sonrisa...

no te quités libertad ni borres tu sonrisa.

Tienes que atreverte a vivir de una forma distinta,

llenarte los ojos de amor y sembrar cada día.

Y verás como cambia este mundo cuando sin temor

abras al fin tu puerta, y mantengas tu luz encendida

por pequeña que sea.

Y cuando la oscuridad te lastime muy dentro

deja brillar tu candil que puede ser eterno.

Sólo podrás ser feliz  si te atreves a amar

sin medida y sin tiempo,

manteniendo la llama encendida a pesar de los vientos.

Si quieres te ayudo a cuidar tu pequeña chispa

hasta que sea llamarada que de fuerza y vida

hasta que tu corazón sea un signo de amor para el que camina.

y seamos muchos los que tengamos la luz encendida.

 

 

 

 

Gracias por difundir los Encuentros para

acompañar el camino de los jóvenes 2002


[1] Basado en el “Manual del Animador Comunitario” del Programa de Fortalecimiento de la Sociedad Civil de la Secretaría de Desarrollo Social de la Nación, 1998