Objetivos Generales: Identificar la
etapa que nos toca vivir, sus desafíos y oportunidades.
Descubrir como Dios nos anima a vivir con pasión esta etapa y así ser
felices.
Herramientas
del animador:
En este
encuentro queremos mirar las etapas de la vida como un proceso a través del
cual vamos creciendo. Así podemos llegar hoy a sentir, pensar y actuar de
una manera propia, la de cada uno. Cada
etapa tiene desafíos y logros
esperables. De acuerdo a nuestro modo de
resolver esos desafíos y de alcanzar las metas de cada etapa, se irá
configurando nuestra personalidad y tendremos distintas maneras y recursos para
enfrentar las diversas circunstancias que se presenten. En este proceso de
crecer vamos desarrollando distintas dimensiones y es deseable y esperable un
desarrollo armónico de todas ellas; así crece el cuerpo, crece nuestra capacidad de reflexionar, de analizar
situaciones, de sacar conclusiones, hasta alcanzar su máxima expresión. Cambia
nuestra capacidad de sentir emociones y afecto, la relación con los
adultos varía, nuestras posibilidades de
comunicarnos y expresarnos se enriquecen. La relación con Dios, va
evolucionando, vamos encontrando nuestro sentido de la vida.
Apuntamos la
proa a: a través del armado de historietas, reconocer
algunas etapas de la vida, como un proceso en el cual vamos definiendo quiénes
somos.
Recursos y
materiales: Viñetas[1]
de la vida de los jóvenes. Se trata de un recurso lúdico que busca despertar la
motivación de los participantes. Esta técnica no pretende reflejar la realidad
tal cual es, ya que tiene algo de caricaturesco. El juego muchas veces permite
abordar con mayor profundidad, las distintas temáticas presentadas para el
trabajo grupal. En el Baúl 4, damos un ejemplo para que el animador pueda
elaborar tres viñetas más. El ejemplo que damos consta de cuatro momentos: un
primer cuadro donde un bebé está sostenido por su hermana y llora con un signo
de pregunta que lo acompaña, sin que la hermana sepa qué hacer; el siguiente
cuadro ese mismo chico, ya más grande y frente a su madre “agotada”, continúa
con lo que marcará la lógica de esta secuencia (el signo de pregunta); el
tercer cuadro de este puber/adolescente, aparentemente rebelde, está acompañado
por el signo de la pregunta, frente a una maestra que decide apartarlo del
curso; finalmente el último cuadro lo muestra joven y reclamando con una
pancarta, también a través de la misma característica que lo “marcó” desde
chico: el signo de la pregunta. Con este ejemplo que adjuntamos en el baúl, les
proponemos a los animadores que con dibujos o pequeños recortes de revistas y
diarios (a manera de collage), completen el juego propuesto para la Motivación.
La clave para la confección de las viñetas, es lograr una secuencia de cuatro
momentos lógicos (o no tan lógicos) en la vida de un joven, siendo el primer
cuadro la imagen de un bebé/chico y el último cuadro la de esa misma persona
pero ya joven. Invitamos a los animadores a ser creativos para la confección de
las otras viñetas, ayuda que la persona esté haciendo algo, o en alguna
actitud, en soledad o en compañía. Al menos cuatro historias de jóvenes, cada
una de ellas con cuatro momentos clave de su vida. El animador, al inicio de
esta actividad, pondrá todos los cuadros, recortados individualmente,
mezclados, desordenados y boca abajo sobre el piso. En total constaría de por
lo menos 16 piezas.
Actividad
Armar y
completar la historieta. Divididos en grupos se los invita a
armar correctamente la historia de cada uno de estos personajes. Para conversar
en los grupos: si tuvieran que agregar una cuadro más
a cada historieta, ¿cómo sería?
Apuntamos la
proa a: reconocer algunas etapas de nuestra vida para
descubrirnos en proceso de crecimiento.
Recursos y Materiales: Música
instrumental tranquila, hojas blancas.
La historieta
de mi vida.
1. El animador invita a los jóvenes a
realizar un ejercicio de imaginería “con los ojos abiertos”. Si me fuera hacia
atrás en el tiempo... ¿Qué cuatro momentos de mi vida elijo para contar mi
historia? ¿Qué experiencias destaco como importantes? Dibujarlas en una hoja a
modo de viñetas, o narrarlas por escrito.
2. El animador
guía un momento de reflexión personal, en el que intentarán ver cómo crecieron
y cambiaron en distintas dimensiones...
(biológica, psicológica, social y espiritual)
Preguntas guía:
(FRENTE A CADA DIBUJO, ME PREGUNTO)
¿Qué gustos tenía? ¿Cómo me
vestía? ¿Qué música escuchaba? ¿Qué me divertía? ¿Quiénes estaban cerca de mí,
a quiénes escuchaba con atención? ¿Qué cosas me preocupaban? ¿Qué pensaba de mi
mismo? ¿Que importancia tenía para mí la opinión de mis padres?, ¿Y la opinión
de mis amigos? ¿Y hoy que se mantiene...en que he cambiado....?
3. Luego de una puesta en común el
animador sintetiza en una breve charla las características esenciales de cada
etapa de la vida, utilizando como material de apoyo el Baúl 5 “Las primeras
etapas de la vida” y “Qué fantástica etapa, cuánto por hacer!”.
Si el tema interesa y trae muchas inquietudes, sugerimos buscar algún
profesional que amplíe alguno de los temas.
Apuntamos la
proa a: Descubrir los desafíos y las oportunidades de la
adolescencia.
Recursos y
Materiales: Afiches u hojas grandes, marcadores, textos de
trabajo Baúl 6 “Adolescentes en el mundo actual”.
Dibujar a partir de textos, los
desafíos de la adolescencia.
Divididos en 4
grupos, reciben un parágrafo del texto del Baúl 6, sobre uno de las
siguientes temas propios de la adolescencia: La relación con sus padres, con el
grupo de pares, con los medios de
comunicación y las características para entrar en una adolescencia sin riesgo.
Deberán leer el texto y dibujar, a modo de viñetas, graffitis, etc. lo que ese
texto les muestra.
Herramientas
del animador:
La adolescencia es un momento
privilegiado del crecimiento y por eso es fundamental tener conciencia de los
pasos que vamos dando. La puesta en común de lo trabajado
en este momento será el comienzo de la
celebración.
Apuntamos la
proa a: Reconocer que Dios nos llama como jóvenes, que nuestra relación con él también se
profundiza y renueva.
Materiales y
Ambientación: Sentados en ronda, colocar la
imagen de Jesús en el centro, la Biblia, y dejar un lugar para colocar los dibujos
de cada grupo. Cartel con “Los dones del joven”. (Baúl 7) Copias de la canción
de Serú Girán “Nos veremos otra vez” (Baúl 8)
Herramientas
del animador:
La idea es que
en este momento descubramos, que con estas características, estos conflictos,
pasiones y cuestionamientos, Dios nos llama, nos
acompaña y no nos deja solos. Por eso, luego de la puesta en común de los
dibujos que nos describen, comenzaremos la oración que iluminará lo elaborado
con una nueva perspectiva.
Actividad
1. Puesta en
común de los trabajos.
2. Proclamación
de Jeremías 1, 4-10. Comentamos: ¿Qué nueva luz brinda esta palabra frente a lo
trabajado? ¿Por qué Dios confía en la fuerza de la juventud?
Herramienta del
animador:
Jeremías cree
que la juventud es un impedimento para poder responder a Dios... pero el Señor
siempre supera nuestra imaginación, y lo elige por ser joven. Confía en su
capacidad de ser fiel a sus palabras, y le da la confianza que necesita para
SER SU PROFETA. Hoy a nosotros, también pueden asustarnos las crisis y los
cambios de la juventud, pero Dios sigue confiando en nosotros y nos invita a
vivir su Palabra en nuestra familia, en nuestras relaciones con nuestros
amigos, con nosotros mismos y en el mundo.
3. Luego de
comentar la Palabra, desplegamos el cartel con “Los dones del joven”. Dios
tiene razones para confiar en nosotros, él mismo, en esta etapa de la vida, nos
regala un montón de dones, y permanece siempre junto a nosotros. Leemos en
silencio el texto.
4. Repartimos
copias de la canción, y la leemos entre todos. El animador invita a pensar que
es Dios el que nos dice, que aunque a veces nos sintamos solos o “extraños”, él
está junto a nosotros, acompañándonos.
5. Mientras
escuchamos “Nos veremos otra vez”, cada uno elige un “don del ser joven” a
través del cual cree que Dios lo está acompañando, y lo fortalece, y lo escribe
en la copia de la canción.
6. Como acción
de gracias, cada uno lee en voz alta su don: Gracias Señor por darme....
7. Le pedimos
al Señor que “Bendiga nuestra adolescencia” y nos despedimos.
BAÚL DE
MATERIALES / Etapa 2 / Encuentro 5
4.
Viñetas
Recordamos que
se trata de un recurso lúdico para
despertar la motivación de los integrantes del grupo en el tema a tratar. El
ejemplo que damos consta de cuatro momentos: 1) un bebé está sostenido por su
hermana y llora con un signo de pregunta que lo acompaña, sin que la hermana
sepa qué hacer; 2) ese mismo chico, ya más grande y frente a su madre
“agotada”, continúa con lo que marcará la lógica de esta secuencia (el signo de
pregunta); 3) ya puber/adolescente, aparentemente rebelde, está acompañado por
el signo de la pregunta, frente a una maestra que decide apartarlo del curso; y
4) el joven reclama con una pancarta, probablemente reinvindicando algún
derecho, parece preguntar ¿por qué?, también a través de la misma
característica que lo “marcó” desde chico: el signo de la pregunta. Para la
confección de las otras viñetas, será de utilidad la lectura de la experiencia,
sus preguntas guías dan pistas para la identificación de los momentos de las
historietas a crear por los animadores. Es importante que todo este material se
elabore con anticipación al Encuentro y que los distintos momentos sean
recortados y puestos de manera mezclada frente al grupo.
La criatura humana no es al nacer “una página en blanco”, donde se van imprimiendo las experiencias vividas. Sabemos que esa criatura tiene en su cerebro, en estado potencial todas las capacidades básicas que caracterizan al hombre adulto. La relación entre el bebé y la madre primero y luego con ambos padres, estimula el desarrollo de esas capacidades, que son fundamentalmente percibir, aprender y adquirir lenguaje. El niño tiene una enorme capacidad de aprender que facilita a los padres la tarea de educarlo. En las sociedades primitivas, la educación consiste en la transmisión de padres a hijos de las mismas normas, costumbres y creencias que se mantienen estables a través de generaciones. En las sociedades urbanas de los países desarrollados, las cosas no son tan sencillas pero, a pesar de todo, en los dos primeros años de vida la relación primaria madre - hijo, (cuando es adecuada), desarrolla las capacidades básicas del niño y le transmite lo que será la matriz del sistema de normas de la cultura en la que viven. El desarrollo psicológico normal del niño se compone de una serie de etapas, en cada una de las cuales hay un tipo de conflicto específico cuyos protagonistas son él y sus padres. Erik Ericson, psicólogo, da una visión muy completa de todas esas vicisitudes, pero no se limita a la infancia como otros autores (por ejemplo Freud), sino que estudia todo el ciclo vital de hombre hasta la vejez.
1ª ) Durante el primer año de vida el niño
necesita encontrar en la madre un amor que se exprese a través del contacto
físico , como continuación de la relación simbiótica[2] que
tuvieron durante el embarazo. De esta manera, puede establecer un vínculo de
confianza básica con ella y con el mundo, que sería el embrión de su capacidad
de esperanza en la bondad de
los demás.
2ª) En la etapa siguiente (hasta los dos años), el niño necesita que
sus padres apoyen sus deseos de adquirir autonomía y lo ayuden a desarrollar lo
que más adelante será la virtud de la voluntad.
3ª) En la siguiente etapa, la llamada “edad del juego” (entre los 3 y 4
años), el niño necesita que sus padres estimulen su iniciativa para conocer,
planear y construir. Así podrá lograr tener constancia en lo que se proponga.
4ª) Ésta corresponde a la escolaridad,
el niño necesita sentirse apoyado por sus padres para estudiar y aprender, y
hacer los esfuerzos necesarios para tener éxito en sus tareas escolares. Esto
le dará la sensación de capacidad
para resolver los problemas y los trabajos que afrontará más adelante.
5ª) El adolescente tiene que enfrentar,
junto con la irrupción de los impulsos sexuales y los cambios corporales, la
ambivalencia entre seguir siendo dependiente o independizarse de la familia.
Necesita que sus padres le den límites y seguridad y que lo apoyen para ser él
mismo y lograr su propia identidad. Así podrá adquirir la virtud de la fidelidad a sus propios principios y convicciones.
En este camino de crecimiento, también
vamos dando pasos en conocer y amar a Dios, en la búsqueda de su rostro. Las
diferentes “virtudes” de las etapas evolutivas constituyen los fundamentos para
esta tarea. La confianza en los padres se traslada naturalmente a confiar en
Dios, y a tener esperanza en su infinita
bondad. La voluntad y la constancia son indispensables para
perseverar en la búsqueda de Dios, a pesar de los obstáculos que puedan surgir.
La seguridad en su capacidad también es necesaria para que el niño pueda integrar los
conocimientos que va adquiriendo en su
educación religiosa, logrando así una visión unificada del mundo. Esto será el
fundamento de una fe madura, apoyada en la razón, que pueda ser explicada o
defendida frente a los otros no creyentes. Ayudar a los adolescentes a
independizarse de los vínculos infantiles que los atan a la familia, es la
mejor manera de contribuir a que adquieran su propia identidad que siempre será
distinta, en mayor o menor grado, a la de los padres. Este proceso involucra
una revisión de sus creencias religiosas que es necesario aceptar como una
actitud de respeto a la libertad de decidir por sí mismos para poder construir
su propia visión adulta del mundo y poder ser fieles a ella durante el resto de sus vidas.
¡Qué fantástica etapa, cuánto por hacer! Los ejercicios
anteriores nos permitieron darnos cuenta como vamos “haciendo camino al andar
“, que crecemos y al mismo tiempo cambiamos. Nuestra personalidad se va
construyendo paso a paso.
En este “camino” hay una etapa muy importante,
la adolescencia.
¿Y que es la adolescencia? Hay varios criterios para contestar esa pregunta y aproximarnos a una
definición uno es la edad, otro puede ser histórico, cultural, generacional,
pero podríamos acordar que la adolescencia es periodo de transición entre la
infancia y la edad adulta. Es un periodo que comienza en la pubertad y termina
aproximadamente a los 25 años (aunque para algunos no tiene fin). En este
periodo podemos distinguir dos grandes momentos marcados por la finalización de
la escuela secundaria, el primero desde la pubertad hasta los 18 años
aproximadamente y el segundo a partir de los 18 hasta los 25 años. Pero lo
importante no son las edades sino lo que sucede en esta etapa. Toda etapa de la vida
tiene un objetivo , una tarea especial. En la
primera parte de la adolescencia, se producen en los jóvenes cambios y
transformaciones no sólo a nivel físico, sino también en sus características
intelectuales, emocionales, sociales y espirituales. En este periodo los
jóvenes intentan ser cada vez mas autónomos e
independientes tanto en el plano personal como social. Se alejan de los padres
pero a la vez reclaman el apoyo y el afecto que necesitan para entrar en el
mundo adulto. Están concentrados en
llegar a definir su identidad personal. Les preocupa aclarar su manera de
pensar, de sentir y de actuar; sentirse cómodos con su cuerpo, (que cambia en
medio de una revolución hormonal). Buscan su propio camino, saber “quién
soy y cómo soy” tanto en lo personal como en lo social,
buscan espacios de participación y pertenencia. Dado que el aprendizaje y la
búsqueda se hace por ensayo y error, hay aciertos y
equivocaciones. Muchas veces aparecen continuas situaciones conflictivas,
eternas discusiones, hostilidades o reclamos con los adultos mas
cercanos, los padres. Por esto, es un periodo en donde los amigos tienen un
lugar fundamental. Como todo en la vida, las tareas de la adolescencia se
pueden hacer bien mal o regular. Quienes tienen la
posibilidad de superar bien esta etapa adquieren una imagen positiva de sí
mismos, pueden establecer vínculos confiables y sinceros con personas fuera de
la familia, logran definir su personalidad y proyectarla al futuro con
fidelidad a los valores por los que HAN
OPTADO. Quienes no pueden superar esta etapa positivamente adquieren un
concepto negativo de sí mismos, acompañado de un sentimiento de desorientación.
En la etapa de
los 18 en adelante van disminuyendo los
conflictos con los padres, funcionan con mayor independencia
,con un fuerte sentido de identidad propia, logran la habilidad
para examinar y reflexionar sobre las
consecuencias tanto sus ideas como de
sus actos . Pueden posponer la satisfacción o gratificación personal, son más
estables en sus estados emocionales, se preocupan por los otros y consolidan
amistades sólidas y profundas. Son más ordenados en sus hábitos de trabajo, se interesan en su futuro y en el papel que
jugaran en la vida (proyecto de vida).Tienen sentimientos de amor y pasión, de
ternura y sensualidad, que muchas veces se manifiesta en el amor de pareja , sus relaciones tienden a ser estables. Pueden ser
solidarios, generosos, pueden formar
equipos de trabajo y buscan desarrollar
una actividad donde usar la creatividad
y la intuición. Esta capacidad de AMAR y TRABAJAR es la que permite a los
jóvenes asumir compromisos y llevar adelante proyectos, en lo personal como en
lo grupal y es la base de la etapa siguiente. ¡Qué fantástica etapa, cuánto por hacer!
1. El
adolescente y sus padres.
La adolescencia
es una etapa de crisis y crecimiento. Intensa no solo para el adolescente, que
en medio de una revolución hormonal está hipersensible, cambiante, y
vulnerable, sino para su familia. Los padres también pasan por una etapa
difícil ya que muchos llegan a la crisis de la edad media de la vida con hijos
de esta edad. El adolescente, buscando nuevas direcciones y formas de vida,
cuestiona el orden familiar establecido. El conflicto entre generaciones es inevitable y necesario
para producir cambios y el crecimiento individual y familiar. Se renegocian las
relaciones y se modifican roles y reglas. Se pone a prueba la capacidad de
adaptación de la familia, flexibilizando las pautas de conducta, la capacidad
de comunicación, permitiendo la posibilidad del
diálogo en una relación de respeto mutuo menos marcada por la jerarquía,
la cohesión ,permitiendo distintos grados de aproximación y distancia, en un
continum que va desde el pegoteo al desligamiento. La capacidad para adaptarse a mayor y menor distancia sin cortar el
vínculo permite satisfacer las necesidades de depender y ser independiente al
mismo tiempo muy típica de este período de la vida. También pone a prueba la
capacidad de solucionar problemas, enfrentando conflictos y negociando
soluciones. Estudios hechos en EE.UU. señalan que la salud mental de los padres
declina en el período de la adolescencia de los hijos No es de extrañar. Son
cuestionados su saber y sus creencias, se los enfrenta con límites y
vulnerabilidades, deben enfrentar el rechazo y la inestabilidad de sus hijos.
Sin embargo tienen que seguir allí manteniendo un vínculo significativo, en el
cual el hijo sienta al padre realmente
conectado afectivamente y teniéndolo en cuenta más allá de lo acertado que esté
o de lo exitoso que sea. Ayuda a mantener el
vínculo, el aprender a escuchar y a decodificar estados emocionales. Hay
estadísticas que señalan que el tiempo que dedican los padres a charlar con sus
sin dar instrucciones y exhortaciones es de 3 minutos para los padres y 8 para
las madres. La percepción de las madres suele ser la de estar tan cerca como
siempre, deprimiéndose por que los hijos se distancian y la de los padres es
que se sienten muchas veces conectados y eficaces mientras sus hijos se sienten
enojados y mal interpretados. Estas dificultades en la comunicación que se registran a esa
edad tienen que ver no solo con las limitaciones personales sino también con el
paso del tiempo y los cambios cultura.
2. El
Adolescente y los medios masivos de comunicación
Los padres tienen
dificultad de registrar hoy que la
familia no es más una unidad auto contenida y que la cultura de los medios de
comunicación y la de los pares tienen un poder infinitamente mayor que en otros
tiempos. Un poder que la familia y los colegios no llegan a neutralizar. En
estudios sobre la misma, Bandera y Ross (1963) hicieron notar la influencia que
tienen los modelos transmitidos por la TV sobre conducta de los niños. En su
estudio comparados el efecto que tienen
los modelos agresivos “in vivo “, los modelos filmados y los dibujos animados
sobre un grupo de niños. Los hallazgos de este estudio indicaron que los
modelos filmados eran tan potentes como los de la vida real para transmitir y
provocar respuestas agresivas en los niños. La TV transmite valores y conductas
socialmente negativos, a pesar del supuesto efecto moralizador de castigar a
quienes las realizan. Los jóvenes reciben de la cultura de los medios una
influencia que propone :consumo sin fin, sacrificio
corporal, bajo el ejemplo de modelos anoréxicas,
proponiendo la paradoja hedonismo-auto sacrificio, hipersexualidad, violencia,
exitismo y culto a los ídolos y celebridades.
Es importante
en este punto que los padres/adultos se
mantengan vinculados a la TV que ven sus hijos, a los mensajes que transmite la
cultura de los medios, ayudando a pensar claro, a distinguir opciones,
implicaciones, consecuencias, riesgos y alternativas.
3. Adolescentes
y grupo de pares
La relación con
los compañeros, como consecuencia de los cambios de forma de vida, se vuelve
cada vez más fuerte y bienestar de los adolescentes pasa a depender del lugar
que ocupan en los grupos, donde todos son atraídos por los más populares.
Desgraciadamente estos suelen ser discriminadores y dejan afuera a chicos que
serán como consecuencia devaluados por el resto. Si pretenden conservar su
autonomía y valores personales, cuestionando los del líder, serán rechazados
totalmente. Los líderes cuando son negativos no perdonan la vida fácilmente y
en casos extremos hasta el suicidio o asesinato (como se puede ver en la prensa
actual). El grupo de pares es por otra parte un agente sociabilizador muy
importante, en el cual si no se está bajo influencia negativa el adolescente
aprende a conocerse y a entrenarse en habilidades sociales. Se ejercita en
enfrentar conflictos, negociar, establecer y respetar reglas, manejar
relaciones competitivas. La ubicación dentro del grupo de pares tiene un fuerte
impacto en la formación de la imagen de sí mismo y de la autoestima. Los menos
aceptados tienen mayores posibilidades de deserción escolar y presentar mayor
incidencia de problemas. Tener amigos disminuye los efectos negativos de eventos de estresantes.
4. Atributos
centrales para entrar en una adolescencia sin riesgos
Los
adolescentes tienen una gran variedad de atributos emocionales e intelectuales
que varían de uno a otro. Parte de las dificultades que tienen los adultos en
la actualidad pueden atribuirse a la divulgación de múltiples sistemas de
crianza marcados por erróneo concepto de
“talle único”. Esto los ha llevado a
pensar en ideales de “normalidad” o “perfección”en lugar de contemplar
la diversidad y respetar las diferencias entre y otro. Los adolescentes
necesitan desarrollar habilidades que no se despiertan solas y requieren ser nutridas
para lograr un fuerte sentido de sí mismos. Existen habilidades que son
descriptas como necesarias para entrar en la adolescencia sin riesgos: Respeto
a los adultos. w Manejo de los estados emocionales
(aprender a calmarse) w Desarrollo de habilidades para
relacionarse con otros chicos(hacer y deshacer
amistades). w Desarrollo de la expresividad
(encontrar el estilo de cada uno). w Pasión (ejemplo: hobbies). w
Gratitud. w Capacidad para estar cómodos con su
propio cuerpo. w Entender el funcionamiento de los
grupos.
5. Adolescentes
y adultos eficaces
Padres,
maestros, profesores, coordinadores, animadores, asesores, y todos aquellos que
tenga a su cargo algún grupo de jóvenes deben estar suficientemente bien
conectados para que sus acciones resulten eficaces frente a las dificultades
que plantea el manejo de los adolescentes hoy. Deben construir redes que
permitan auxiliar a los chicos cuando lo necesitan. Cuando los padres se ponen
de acuerdo en que permisos dar refuerzan su autoridad y eficiencia. Cuando se apoyan entre sí y
comunican (padres, maestros, asesores, etc) refuerzan la red de protección.
Fortaleza,
vitalidad y energía física y mental. / Sentido de la honestidad, idealismo,
cuestionamiento de los valores que considera contrarios a la ética y la moral.
Franqueza. / Empeño en mantener la palabra dada. Confianza depositada en otras
personas. / Destreza, aptitudes especiales, capacidades específicas. (arte, ciencias, deportes, artesanías, etc.) / Predisposición
para el trabajo en equipo, disfrute por la tarea bien realizada. / Facilidad
para relacionarse con los pares. Sociabilidad, sentido del humor. / Inclinación a participar en diversiones, juegos y competencias. /
Sentimientos de cercanía, afecto y preocupación para con los padres y hermanos.
/ Imaginación y creatividad. / Inclinación hacia la aventura y la exploración.
Demostraciones de valentía y heroísmo. / Enorme capacidad para dar y recibir cariño,
para reconfortar a quien lo necesita y para mediar ante una disputa ajena. /
Flexibilidad y capacidad de adaptación a los cambios. / Optimismo, positivismo.
/ Razonan con seriedad, cuestionan con profundidad.
Aunque te abraces a la luna,
aunque te acuestes con el sol.
No hay más estrellas que las que dejés brillar
tendrá el cielo tu color.
No estés sólo en esta lluvia,
no te entregues por favor.
Si debes ser fuerte en estos tiempos
para resistir la decepción
y quedar abierto mente y alma, yo estoy con vos...
Si te hace falta quien te trate con amor,
si no tenés a quién brindar tu corazón.
Si todo vuelve cuando más lo precisas...
Nos veremos otra vez.