Encuentro 8 : Palabras con Vida

 

Objetivo General: Escuchar a Dios que le habla a nuestra vida, en la Historia de la Salvación contenida en las Sagradas Escrituras.

 

Motivación

Recursos y materiales: Texto de Eduardo Galeano (Baúl N°15) o la letra de la canción "Tu Palabra es querendona...", palabras o frases recortadas de diarios y revistas, tarjetas con palabras escritas (ej.: belleza, nacimiento, comunicación, coraje, honestidad, entusiasmo, fe, gratitud, humor, alegría, luz, apertura, paciencia, paz, juego, propósito, soltar, responsabilidad, espontaneidad, fuerza, simplicidad, entrega, ternura, confianza, comprensión, verdad, etc.)

 

Actividad

En el piso se coloca un cartel con el texto de Galeano, rodeado de las palabras o frases recortadas y de las tarjetas dadas vueltas (por lo tanto no se ve lo que está escrito).

El grupo se toma unos minutos para leer las palabras recortadas y para leer el texto de Galeano.

 

Experiencia

Recursos y Materiales: Recursos de la motivación, papel y birome.

 

Herramientas del animador:

Las palabras dicen, hablan. Las palabras son más que letras escritas, transmiten sentimientos, broncas o alegrías, tristezas o esperanzas, a veces cobran vida, otras veces son letras muertas. Hay palabras que tiene vida propia, hay palabras que nos movilizan, que nos llegan a lo más profundo del corazón. Las palabras a veces son como la piedra que arrojada en un estanque levantan ondas en el agua que se van expandiendo. Hay palabras que nos cambian la vida.

 

Actividad

Jugar con palabras

1.       Cada integrante del grupo debe tomar del piso, sin mostrarlas a nadie, dos tarjetas que tendrán palabras escritas. Luego escribirán en el papel lo que esas palabras significan para él: A qué lo mueven, qué le recuerdan, que significado tienen para lo que está viviendo en ese momento de su vida.

2.       Una vez terminado esto, se forman parejas espontáneas y se intercambian las tres "palabras" elegidas en el punto anterior.

3.       En forma personal , en el lado de atrás de la hoja usada en el punto 1, nuevamente se definen ahora las tres palabras recibidas.

4.       Cuando todos terminan, cada miembro de las parejas, lee en voz alta sus “definiciones” de las palabras y se comparan con lo escrito por el compañero.

5.       A medida que se van develando las "palabras", (tarjetas o recortes) se pegan alrededor de la cita de E. Galeano en un afiche.

6.       El animador, utilizando el texto de las “Herramientas”, introduce la celebración.

 

Herramientas del Animador

De esta manera vamos entendiendo que las palabras dicen cosas sobre nosotros, y que muchas veces lo que le dicen a uno no es lo mismo que lo que dicen a otro. Así descubrimos la riqueza de las palabras.

 

¿Y Dios? ¿Tiene Palabras que dicen quiénes?

 

Si! Dios también aprovecha las Palabras para darse a conocer a los hombres. ¡Sí! Dios también se ha comunicado con los hombres a través de palabras... Si hacemos memoria podemos recordar sus palabras más "movilizadoras":

La gran Palabra inicial. la palabra Creadora que nos relata el Génesis, (“y dijo Dios, “Hágase la luz”), las palabras por las que llamó concretamente a Abrahám para que fuera padre de un pueblo... el modo en que los eligió y liberó para que sean SU PUEBLO, el regalo de las diez “Palabras”, los diez mandamientos que sellarían esa Alianza.

El modo en que Dios continuó hablándole a los hombres a través de los profetas (pro-femí quiere decir “hablar en lugar de “),  pidiéndoles que convirtieran el corazón y que confiaran en la venida del Salvador definitivo.

Y por último, la plenitud del mensaje, Dios mismo, su Palabra, se hizo “carne”, hombre, asumió nuestra condición humana para hablarnos personalmente y revelarnos los sueños que tiene para la humanidad: que se convierta en el Reino del Amor, de la Verdad, de la Justicia y de la Paz. (Dios también sueña a lo grande, a Dios también hay Palabras que lo mueven...)

 

Profundización, Celebración y Compromiso

Apuntamos la proa a: Experimentar la “Lectura Orante” como propuesta de escucha de la Palabra que Dios nos dirige a nosotros.

Recursos y Ambientación: Texto sobre la Lectura Orante (Baúl N°16 y  Nº17)

Biblias o copias del texto bíblico que vamos a utilizar (Mc 1, 14-20). El afiche utilizado en el momento anterior.

Sobre el afiche escrito antes se puede colocar una vela encendida y una imagen de Jesús o crucifijo.

 

Actividad

1.       El animador explica al grupo los distintos pasos de la Lectura Orante  (Baúl  16 - Al final del encuentro, puede entregar copias del material del baúl a cada uno) y  determina los tiempos (tiempo personal: entre 10 y 15 minutos).

2.       Entre todos se pide al Espíritu Santo que ilumine sus corazones para la escucha de la Palabra.

3.       Momento personal con la lectura.

4.       En ronda se comienza a compartir lo que la Palabra “le dijo” a cada uno.

5.        Como cierre, proclamamos Is. 55, 10-11.  (Esta misma lectura puede ser escrita junto a las palabras que en la experiencia fueron pegadas en el afiche.)

6.       Se da gracias a Dios por su palabra con alguna oración y se termina con un canto, proponemos "Tu Palabra es querendona".

 

Baúl de materiales

 

15.    “El Libro de los Abrazos” de  Eduardo Galeano 

"Un hombre de las viñas habló, en agonía, al oído de Marcela.  Antes de morir, le reveló su secreto: -La uva -le susurró- está hecha de vino. Marcela Pérez-Silva me lo contó, y yo pensé: Si la uva está hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos".

 

 

16.     La Lectura Orante

La lectura orante de la Biblia consta de cuatro pasos, que son como escalones que nos permiten hacer el ejercicio de la oración con la Palabra de Dios.  Estos pasos son: la lectura, la meditación, la oración y la contemplación.

Veamos que implica cada uno de estos pasos.

 

La lectura

Aunque parezca obvio lo primero que debemos hacer es leer el texto con el cual queremos hacer el ejercicio.  Esta lectura implica situar lo que la palabra nos relata, encontrar a que género literario pertenece, descubrir en ella qué es lo que resuena con más fuerza en nuestra vida, qué es lo que nos llama la atención.  Es el primer paso del camino que queremos recorrer, y por eso no debe hacerse a la ligera.  Suele ocurrirnos que cuando leemos un pasaje que ya hemos escuchado o meditado muchas veces pasamos detalles del mismo por alto, pero tenemos que recordar que la palabra encierra un tesoro para cada momento de nuestra vida, y que la mejor explicación que hallamos escuchado no nos dispensa de hacer el esfuerzo de descubrir por nosotros mismos la riqueza que ella encierra.

Para ello es necesario leer varias veces el texto, con calma y con la lentitud con que el artesano le da forma a su obra, conviene tomarse varios minutos para saborear el texto en si mismo.  Intentamos responder a una pregunta sencilla:

 

¿Qué dice el texto?

Antes de comenzar a leerlo debemos ponernos en presencia del Espíritu Santo, invocarlo para que el nos ayude a sentir que la promesa del Resucitado se cumple en nuestra vida:

 

“También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos". Mt 18. 19-20

 

La Meditación

El segundo paso en este caminar es la meditación.  La diferencia con el paso anterior es que la lectura es algo externo a nosotros, vemos el texto, lo leemos, lo interpretamos para encontrarle un sentido, la meditación es interiorizarlo, es tomar lo que nos había llamado la atención y rumiarlo en nuestro interior.

En la meditación intentamos descubrir que es lo que Dios quiere comunicarnos a nosotros en el tiempo que nos toca vivir.

Dios tiene un proyecto para nosotros, nuestra vida tiene sentido. Y la meditación nos ayuda a ir descubriendo por donde pasa el Proyecto de Dios, y como voy asumiendo en el día a día la historia que vivo como una historia en la cual Dios se manifiesta.

La pregunta a la cual intentamos responder es: ¿qué es lo que este texto le dice a mi vida?.  Es un momento donde lo dejo hablar a Dios, donde dejo que el me interpele.

Luego de hacerlo en forma individual, conviene tener un momento comunitario para compartir lo que he descubierto para mi vida y la vida del grupo.  En este momento se debe ser muy respetuoso de los silencios y de los tiempos de quienes forman parte del grupo.

 

En este compartir es importante que se genere un clima de confianza y de sigilo con lo que el otro me dice, además de no caer en la tentación de dar respuestas a los interrogantes que pueden ser planteados.

 

La meditación comunitaria nos ayuda a mirar la historia como "lugar de la revelación de Dios" .

 

La oración

Desde el momento que comenzamos a hacer el ejercicio de orar con la Biblia, estamos haciendo oración.  Pero después de saber que dice el texto, y que es lo que este texto me dice a mi, conviene dedicar un momento a hacer explícita la súplica y la alabanza.

Es el momento de la respuesta al Dios que nos habló en los momentos anteriores, es el momento de hablarle a Dios.

Y este hablar nuestro puede ser hecho mediante una intención, mediante un Padre Nuestro o un Ave María, mediante un "te doy gracias Señor porque... no hay una fórmula exacta que determine como tiene que rezar una comunidad, pero si muchas herramientas que nos ayudan a rezar.  Lo importante es no dejar "afuera" nuestra vida.

La oración comunitaria nos hace compartir lo que el Espíritu hace brotar en nuestra vida, es la respuesta a la Palabra de Dios que nos prepara para el cuarto momento: la contemplación.

 

La contemplación

La contemplación es el punto de llegada de este ejercicio, pero a la vez es el nuevo punto de partida, ya que la Biblia nunca se agota para nosotros.  Un texto siempre guarda un nuevo sabor a descubrir, aunque hayamos hecho con él, el ejercicio de la lectura orante varias veces.                                                          

Ya nos hemos puesto en presencia de Dios, leímos y escuchamos su palabra, descubrimos su sentido y la hemos transformado en oración, para que no quede solo en un plano intelectual.  Esto nos tienen que brindar una nueva manera de mirar al mundo . Contemplar es mirar el día a día de nuestra vida con los ojos de Dios.  Es ver la historia con los ojos de Dios.  La contemplación es lo que sustenta el optimismo realista de una espiritualidad joven, ya que nos permite ver más allá de nuestros miedos o de nuestros dolores, nos permite rescatar todo lo "bueno" que hay en nuestra vida, nos permite seguir "apostando" por la vida.  Y esto porque ponemos sobre ella un nuevo mirar; y un sentir la vida desde la piel de Dios.

Y descubrir mediante la contemplación al Dios vivo en la historia de nuestro pueblo y en los sufrimientos de la gente.  Al Dios que camina junto a nosotros y que no nos ha

abandonado.

Por esto, es el momento de la alegría, el momento de la felicidad de sabemos queridos por Dios, de saber que la historia no ha llegado a su fin, que los días son diferentes y que nuestros sueños son posibles, si están en sintonía con el "sueño" de Dios.

 

Hacé la tuya

Ahora les toca a ustedes hacer esta experiencia, quizás les convenga comenzar con algún pasaje del Evangelio que conozcan.  Nosotros les proponemos que tomen el pasaje del Evangelio de Juan que el Papa propuso para la jornada mundial de la juventud: "Maestro, ¿ dónde vives? Vengan y vean." (Jn 1, 35-39).  Lean esta ficha y traten de recorrer en esta pregunta los cuatro momentos (lectura orante).  Para ubicar el contexto de este pasaje pueden leer las notas que la Biblia trae al pie de página, o buscar a alguien de la comunidad que los ayude.  Lo importante es que hagan este ejercicio por ustedes mismos. 

 

CLAVES DE INTERPRETACIÓN BÍBLICA

Cuando queremos descifrar un texto, necesitamos no sólo comprender las palabras, sino también el significado de esas palabras, lo que ellas encierran más allá de sus apariencias.  Supongamos que yo le escribo una carta a un amigo diciéndole que a la reunión del grupo vino todo el mundo, esa carta se pierde, un arqueólogo la encuentra dentro de dos mil años y la descifra.  Si él no entiende el código que yo utilicé para comunicarme con mi amigo, podría extraer como conclusión que a ese grupo asistía toda la humanidad.  Y muchas veces por no manejar estos códigos nos pasa lo mismo con los textos bíblicos.  Aquí sólo vamos a mencionar algunas llaves que nos permitan ingresar a este fascinante mundo.

·         Todo texto supone un contexto y un pretexto.  El texto es lo que la comunidad nos dejó por escrito después de haber pasado de boca en boca (tradición oral).  El contexto es la situación histórica en la cual el texto fue escrito (muchas veces lo encontramos en los comentarios antes de cada libro en la Biblia o en las notas al pie de la página).  El pretexto es la pregunta a la cual el autor quiere responder o la situación existencial que se quiere iluminar.

·         Ubicar correctamente el contexto nos permite entender lo que se quiere afirmar o negar.  Por ejemplo, en el relato del Buen Pastor es importante saber qué implicaba para la gente que escuchaba a Jesús, un pastor, y ver la discusión previa con los Fariseos sobre la expulsión del ciego de nacimiento de la sinagoga.

·         Identificar el género literario al cual pertenece el texto.  En la Biblia hay muchos, y no es lo mismo una poesía que una parábola.  Además en nuestro relato es importante identificar los símbolos y determinar cuál es el principal y cuáles son los secundarios.

·         Confrontar los símbolos que Jesús utiliza con los otros símbolos que aparecen o con el conflicto que generan.  El contenido liberador del Evangelio se descubre cuando hacemos esta contraposición.

·         Determinar qué aspecto del Reino y del Seguimiento de Jesús nos quiere hacer presente el relato.

·         Por último, qué nos dice el texto a nosotros y a nuestra comunidad, ya que la Palabra de Dios es siempre para nuestra conversión.  Buscar fue el sentido originario del texto nos tiene servir para revisar nuestra vida y descubrir sentido que el texto guarda para nuestra situación actual.

 

17.    Ejemplo de Lectura Orante

(Este material puede ser tanto utilizado por el Animador como repartido a los jóvenes del grupo al momento de comenzar la Lectura Orante).

Todo el evangelio de San Marcos es una invitación al seguimiento de Jesús. En este encuentro vamos a profundizar el llamado de Jesús a los primeros Apóstoles. Para ambientarnos, proponemos que en el lugar donde se reúnen pongan fotos o nombres de personas que siguieron a Jesús y  que son un testimonio para nuestras vidas.

El texto elegido es Mc 1, 14-20.

 

La lectura

En este primer momento vamos a leer varias veces este relato, pero antes veamos algunos elemento que nos pueden ayudar:

Estamos en el comienzo del Evangelio de Marcos, Jesús empieza en Galilea a predicar la Buena Nueva del Reino, y para ello elige colaboradores. Los busca en medio de gente trabajadora, de personas corrientes, significando así que la vocación cristiana es para todos. Esta vocación cristiana tiene algunas características:

·         Es una respuesta al llamado de Jesús.

·         Nos transforma radicalmente “los haré pescadores de hombres”, pero no es impuesta, sino que depende de la respuesta que queramos dar.

·         Es imperiosa, invita a comprometerse ya.

·         Coloca los valores del Reino como primordiales.

·         Marcos nos muestra a los primeros apóstoles dando respuesta a este llamado, que siempre es iniciativa de Jesús, pero que también siempre es una respuesta libre y propia.

 

Mientras leemos el texto conviene prestar atención a las palabras y a los gestos de Jesús: ¿a quién llama?,  ¿Cómo los llama?, ¿Dónde están?, Cuál es la respuesta de los que lo escuchan?, ¿Qué es lo que este Evangelio quiere comunicarnos?

 

Meditación

El segundo paso es saber que es lo que el texto nos dice a nosotros, que es lo que me dice a mi.

Seguir a Jesús es ante todo responder a su llamado. A nosotros El no se nos aparece como a Simón Pedro, pero sin embargo, al igual que ellos es en lo cotidiano de nuestra vida que se produce este encuentro.

Algunas preguntas que pueden ayudarnos a esto son:

·         ¿ A través de que situaciones o personas me llama Jesús?

·         ¿Que aspectos de mi vida necesito cambiar para seguir a Jesús?

 

Compartimos lo que la Palabra me comunicó

Cada uno de nosotros tiene una experiencia de llamado. Como Marcos relato la de los primeros discípulos, nosotros podríamos relatar las nuestras, que también son una Buena Nueva para nuestras comunidades. En este momento vamos a compartir como fue que vivenciamos el llamado de Jesús.

 

Oración comunitaria:

Juntos vamos a hacer nuestra oración comunitaria. En un  primer momento vamos a recordar a aquellos que nos invitaron a seguir a Jesús (algún sacerdote o religios/a, una catequista, un amigo, algún animador en el grupo, etc.) Los vamos a nombrar y también a contar como fue que nos hicieron esta invitación.

 

Contemplación

Si estamos haciendo el ejercicio de la Lectura Orante de la Biblia, es porque sin duda Jesús nos llamo a ser sus seguidores  y nosotros le hemos respondido que si.

Esta Palabra que hemos leído, meditado y rezado, nos recuerda este llamado y nos invita a renovar nuestra fidelidad con el Proyecto que Dios tiene para nosotros. Contemplar es retomar esta invitación y comprometernos a crecer en fidelidad a este llamado. Fidelidad desde donde y como estamos viviendo. Podemos preguntarnos que tenemos que mejorar, o en que tenemos que crecer para seguir siendo fieles a este llamado.

 

Claves de interpretación Bíblica

De Jesús a los Evangelios

El Evangelio de Marcos, a pesar de ser el más antiguo no es una crónica directa de los acontecimientos que narra, pues fue escrito casi cuarenta años después de la muerte de Jesús. En este camino que va desde Jesús hasta los evangelios pueden distinguirse tres etapas.

·         Jesús y sus discípulos: La relación de Jesús con sus discípulos fue muy cercana. Ellos lo acompañaron a todas partes, escucharon muchas veces sus enseñanzas, fueron testigos de sus signos, y además Jesús los envío a proclamar el mismo mensaje que el anunciaba (Mc 6,7-13), Aquellos discípulos son el primer eslabón en la transmisión de los recuerdos sobre Jesús.

·         Las comunidades cristianas: Después de la resurrección de Jesús, sus discípulos formaron pequeñas comunidades, que anunciaban la buena noticia de su resurrección, recordaban sus enseñanzas y celebraban su memoria (Hechos. 2, 42-47). En estas comunidades se transmitieron cuidadosamente los recuerdos sobre Jesús.

·         Los Evangelistas: Llegó un momento en que los cristianos sintieron la necesidad de tener por escrito  lo que recordaban sobre Jesús. Fue entonces cuando los Evangelistas compusieron sus evangelios. Al hacerlo tuvieron muy presentes los problemas que tenían sus comunidades, y trataron de iluminarlos desde las enseñanzas y las acciones de Jesús.

 

(Extraído de El auténtico rostro de Jesús, La Casa de la Biblia, Verbo Divino página 14).