Tentaciones
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Objetivo: Que el joven tome conciencia de los alcances y dificultades del seguimiento de Jesús en el nuevo camino que emprenderá.
Esquema general:
- Oración inicial.
- ¿Cómo se sienten?
- Lo que nos espera allá afuera: las tentaciones del mundo.
- Las tentaciones de Jesús.
- ¿Cuáles son tus tentaciones?
- La importancia conocerse a si mismo para conocer nuestras tentaciones y poderlas dominar.
- Oración final
Las tentaciones de Jesús
q Primera tentación: El placer
Jesús llevaba 40 días de ayuno y penitencia en el desierto. El hambre y la fatiga debilitaban su cuerpo y su espíritu. Esta situación la aprovecho el diablo para proponerle:
“Si eres de verás el Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en panes” (Mt. 4,3)
Era una invitación a llevar una vida fácil sin austeridad ni sacrificio a situarse en el mundo de una manera que permitiera dar salida y goce a los impulsos e instintos y placeres corporales, donde no hay cabida para renuncias y privaciones. Una vida así, sin extremismos ni exageraciones, arrastraría a las multitudes ávidas de comodidades y confort.
Jesús entendió que de esta manera no sería posible romper el círculo de la muerte y del pecado, tarea que inevitablemente esfuerzos y sacrificios. Por este camino no se podría entrar en solidaridad con los pobres y adoloridos del mundo.
q Segunda tentación: El poder
Después de vencer esta tentación:
“...Si de veras eres el hijo de dios, tírate abajo; por que la Escritura dice: Dios mandará que sus ángeles te cuiden. Te levantan con sus manos para que no tropieces con piedra alguna” (Mt. 4, 5-6)
La invitación a situarse en el mundo con todos su poderes y atributos divinos. Ir por este camino significaría para Jesús convertirse el ídolo y el mago milagrero que deslumbrará a las masas ávidas de espectáculos.
Era la tentación del poder, del endiosamiento, la soberbia, de la vanidad. Era la manera fácil de atraer las miradas y la atención y convertirse en el líder popular que ganará para sí multitudes a través del relumbrón y los prodigios.
Jesús comprendió que el poder ejercido de esa manera engendraría mas división que fraternidad, más violencia que paz, más opresión que autentico afán de servicio.
q Tercera tentación: La riqueza
Llevándole a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra; y le dijo el diablo: «Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero. Si, pues, me adoras, toda será tuya.» (Lc. 4, 5-7)
Era la invitación a situarse en el mundo mediante la riqueza.
El diablo conocía muy bien el encanto que ejerce sobre el hombre el dinero, de lujos y el estar del lado de los ricos y poderosos.
Era propuesta, aparentemente buena, porque con dinero se podían aliviar casi todos los males humanos, tenía su trampa y Jesús la descubrió. Ser rico significaría ponerse al lado de las minorías, romper con la solidaridad con los miserables y humildes.
Jesús entendió lo peligroso de esta tentación, suplantar al Dios verdadero por el dios “Don dinero”, y su respuesta fue tajante: “Adora al Señor tu dios, y sírvele sólo a Él” (Lc 4,8)
Material de apoyo
Pastoral Juvenil Coyuca