La formación y consolidación

del grupo juvenil

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El grupo, una necesidad vital

 

El directorio general de pastoral Catequética nos dice que “para los adolescentes y jóvenes, el grupo debe considerarse una necesidad vital. En el grupo, los jóvenes y adolescentes se conocen y se sienten sostenidos y estimulados”

 

Esta afirmación no es mas que una exigencia antropológica, manifestada en nuestra cultura actual, según la cual el hombre es un “ser en relación” que tiende espontáneamente a agruparse, a comunicarse y a dialogar.

 

Por una parte, los jóvenes viven hoy en una sociedad en donde prevalecen las relaciones funcionales y despersonalizantes. Por otra parte, ellos tienen un gran sentido comunitario. Quieren salir del anonimato, del aislamiento y de la incomunicación. Desean interiormente establecer relaciones personales profundas. Exigen y buscan ansiosamente lugares y ambientes que favorezcan en el encuentro personal y la amistad sincera.

 

El grupo, medio para madurar la identidad

 

El grupo es un lugar privilegiado para el desarrollo individual y social de los jóvenes, porque dentro de el se viven experiencias personalizadotas y se aprenden actitudes y comportamientos sociales.

 

En el grupo las relaciones personales son amistosas, calidas, “de persona a persona” y “de todos con todos”. Por eso en el grupo el joven afirma su propia personalidad porque ahí se siente conocido, aceptado, estimado y valorado. Además en el grupo el joven se relaciona con otras personas de su misma edad y ahí aprende a comunicarse, a convivir, a participar y a comprometerse en las actividades grupales y comunitarias (se vuelve responsable). El grupo, en definitiva, satisface  las necesidades básicas de toda persona: afecto, aprobación, seguridad, comunicación, participación, solidaridad, etc.

 

El grupo, lugar privilegiado para crecer en la fe

 

Pero el grupo no es solamente un medio pedagógico que ayuda a madurar la identidad personal y social de los jóvenes. El grupo es algo más: es una experiencia de Iglesia. En el grupo los jóvenes experimentan vitalmente a la Iglesia como una comunidad que cree en Jesucristo, que celebra su fe y que vive el amor fraterno y solidario. En el grupo el joven va creciendo y madurando su fe cristiana. Más que un simple instrumento metodológico, el grupo es un lugar de evangelización y catequesis.

 

La formación y consolidación del grupo: primera etapa del proceso

 

Partimos de un hecho: en nuestras comunidades cristianas algunos muchachos y muchachas se reúnen para formar grupos juveniles. En esos grupos se viven relaciones interpersonales intensas, se reflexionan y discuten temas de formación, se tienen experiencias fuertes de oración, se adquieren compromisos concretos orientados a la comunidad, etc.

 

Por lo anterior, no cabe ninguna duda de que el grupo es un medio importante para la maduración integral de los jóvenes. Por lo tanto, el primer paso del proceso de educación en la fe es, precisamente, la integración y estructuración del grupo juvenil.

 

Lo que constituye un grupo son, ante todo, las relaciones de afecto que existen entre sus miembros. De ahí, pues, que en las primeras reuniones del grupo se intensifiquen las relaciones interpersonales para ayudar a los jóvenes a que se conozcan profundamente y a que aprendan a comunicarse entre sí.

 

Una vez que se ha logrado un ambiente positivo de amistad, entonces hay que orientar las reuniones hacia la estructuración y organización del grupo. Hay que ayudar a los jóvenes a que se pongan de acuerdo en los objetivos que persiguen, en la elección de sus propios coordinadores, en la distribución de comisiones y servicios, en la elaboración de sus normas grupales, etc.

 

El animador, hablando en términos generales, tiene la tarea de crear condiciones necesarias para que el grupo que el acompaña evolucione con madurez y cumpla satisfactoriamente sus objetivos. Su papel es decisivo en la marcha del grupo. En esta primera etapa se le pide que tenga los conocimientos mínimos de lo que es el grupo. También se le exige que conozca los principios mas elementales de la comunicación, así como el manejo esencial de las dinámicas y técnicas grupales que le ayudaran a la animación de la vida del grupo y del trabajo grupal.

 

Tomado del libro: El grupo juvenil en marcha, Javier González Ramírez, pág. 13-15

Pastoral Juvenil Coyuca

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